La excanciller alemana Angela Merkel ha vuelto a irrumpir en el debate europeo sobre el futuro de la guerra en Ucrania con un mensaje directo: los líderes de la Unión Europea deben sentarse a negociar con Vladímir Putin y dejar de desperdiciar el potencial diplomático del bloque. Sus declaraciones, vertidas este lunes en una entrevista con la cadena pública alemana WDR durante el festival re:publica en Berlín, sitúan las negociaciones de paz en el centro del debate político europeo y cuestionan que sea Donald Trump quien monopolice el contacto con Moscú.
«Nosotros también somos alguien, como europeos», afirmó Merkel. «Subestimar a Putin sería un error, incluso ahora. Y no confiar en nosotros mismos sería igualmente un error.» La excanciller defendió combinar el apoyo militar a Ucrania con una actividad diplomática sostenida, y no renunciar al canal con Moscú por más que el Kremlin lo desprecie de forma reiterada.
Una propuesta fallida y un reproche a la UE
Merkel reveló que ya intentó actuar en octubre de 2021, durante su última reunión del Consejo Europeo, donde propuso crear un formato diplomático entre la UE y Rusia. La iniciativa, impulsada cuatro meses antes de la invasión a gran escala, naufragó por la falta de consenso interno en el bloque sobre cómo gestionar las relaciones con Moscú. Un fracaso que, a su juicio, ilustra exactamente el problema que sigue lastrando a Europa hoy.
«Hay que seguir trabajando hasta llegar a una posición común», insistió la excanciller, quien trazó una línea directa con la lógica de la Guerra Fría: la diplomacia siempre ha sido la otra cara de la disuasión, no su alternativa.
Sus palabras llegan justo después de que Putin afirmara la semana pasada que la guerra estaba «cerca de terminar» y propusiera como posible mediador al exsocialdemócrata Gerhard Schröder, predecesor de Merkel en la Cancillería y figura ampliamente cuestionada por sus vínculos con el Kremlin y la industria energética rusa. Bruselas rechazó la propuesta de plano.
Merz esquiva el nombre de un negociador europeo
La propia Merkel se descartó como mediadora, recordando que la eficacia de las negociaciones —como las de Minsk II en 2015— dependía del peso político de quien se sentaba a la mesa. «Se necesita ese poder. Hay que asumirlo uno mismo», deslizó.
El canciller Friedrich Merz, que mantiene una larga rivalidad con Merkel por el control de la CDU, tampoco abrió la puerta a designar un negociador único europeo. Reconoció estar coordinando con Francia y Reino Unido en el marco de la Coalición de los Dispuestos, pero fue deliberadamente vago: «Hasta que el Gobierno ruso esté dispuesto a negociar, no necesitamos tomar decisiones sobre nuestra representación.»
Mientras tanto, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski confirmó haber hablado con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, sobre las perspectivas del proceso de paz, y se mostró confiado en que Europa debería participar en las negociaciones. Pero la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, enfrió las expectativas con una valoración lapidaria: «Las conversaciones de paz están estancadas. No está pasando realmente nada.»





