El Gobierno alemán ha aprobado un programa de defensa civil dotado con 10.000 millones de euros que convierte a Alemania en el país europeo con el plan de protección de la retaguardia más ambicioso desde el fin de la Guerra Fría. La iniciativa, impulsada por el ministro del Interior Alexander Dobrindt, llega en un contexto de creciente presión estratégica derivada de la guerra en Ucrania y la amenaza rusa percibida en el flanco este de la OTAN.
La coalición entre cristionodemócratas (CDU) y socialdemócratas (SPD) cuenta con mayoría suficiente en el Bundestag para sacar adelante el texto, que contempla una reforma profunda de las capacidades civiles del país: desde la expansión de la red de búnkeres hasta la creación de estructuras de mando integradas con el Ejército.
Búnkeres, camas de campaña y un nuevo mando coordinador
Alemania dispone actualmente de unos 580 búnkeres operativos, una fracción de los más de 2.000 que existían durante la Guerra Fría. Con la capacidad actual, algo menos de medio millón de personas podrían encontrar refugio en caso de ataque. El objetivo del Gobierno es ampliar significativamente esa cifra antes de 2030, apoyándose en un catastro de espacios públicos que incluirá túneles y aparcamientos subterráneos, todos integrados en la aplicación de alertas NINA. En caso de emergencia, los ciudadanos podrán consultar en tiempo real el refugio más cercano y su nivel de ocupación.
En el plano de las adquisiciones, Dobrindt ha anunciado la compra de 1.000 vehículos especiales y 110.000 camas de campaña antes de 2029, además de un programa de construcción para instalaciones de la Agencia Federal de Socorro Técnico (THW). También se creará un grupo médico federal distribuido en 50 ubicaciones para responder ante incidentes con un gran número de heridos.
El elemento más novedoso del plan es la creación del Mando de Defensa Civil, una unidad de Estado Mayor encargada de coordinar la cooperación entre la Bundeswehr y los ministerios de Defensa e Interior en caso de conflicto. El propio Dobrindt lo ha resumido con claridad: «Nos estamos armando en protección civil y defensa civil, enfocándonos en la defensa frente a amenazas híbridas».
Inteligencia reforzada y respuesta ante amenazas híbridas
El programa va más allá de la logística. La Oficina para la Protección de la Constitución (BfV) se transformará antes de que acabe el año en un servicio de inteligencia con poderes ampliados para combatir el espionaje, el sabotaje y el terrorismo, incluyendo capacidad para interrumpir ciberataques en curso o manipular los recursos del atacante.
Paralelamente, se establecerá un Centro Conjunto de Defensa para las Amenazas Híbridas, donde servicios de inteligencia, autoridades policiales, operadores de redes eléctricas y otras infraestructuras críticas intercambiarán información en tiempo real. La Bundeswehr podría también incorporarse a este centro si la situación lo requiriese.
El plan se financia en parte a costa del estado de bienestar: el Gobierno alemán está recortando subsidios y prestaciones sociales para liberar margen presupuestario en favor del gasto en defensa, una decisión política que ilustra la magnitud del giro estratégico que vive el país.





