La OTAN ha desplegado este martes en Ankara una batería de contratos en defensa por valor de miles de millones de dólares, con 40.000 millones destinados a nuevos sistemas antidrones como cifra estrella. La maniobra llega horas antes de la apertura oficial de la cumbre de la Alianza y tiene un destinatario claro: convencer a Donald Trump de que los aliados europeos y Canadá se toman en serio el gasto militar.
Mark Rutte ha ejercido de maestro de ceremonias en el Foro Industrial de Defensa de la Alianza, un evento paralelo en el que el secretario general de la OTAN ha ido desvelando iniciativas e invitando a los representantes de los países miembros a subir al escenario. El paquete de anuncios, guardado bajo llave para maximizar el impacto en Ankara, abarca desde aviones de vigilancia y flotas de transporte hasta drones de largo alcance y compras a la empresa estadounidense Northrop Grumman.
España, en el escaparate, pero con matices
Entre los proyectos anunciados figura la adquisición conjunta de aeronaves de la sueca Saab, en la que participa España, y el desarrollo de un programa multinacional sobre el Airbus A400M, el avión militar de transporte y reabastecimiento en el que Madrid comparte protagonismo con Bélgica, Croacia, Francia, Polonia y el Reino Unido. Rutte lo describió como «una capacidad de transporte aéreo estratégico de primer nivel mundial». El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, celebró los acuerdos con entusiasmo: «Esto demuestra que Suecia se toma muy en serio la defensa y la seguridad».
El Gobierno de España se suma al escaparate aliado, aunque la participación llega después de que Pedro Sánchez fuera el único líder que se negó a suscribir en La Haya el objetivo del cinco por ciento del PIB en gasto militar impuesto por Trump al resto de aliados. Apuntarse ahora a varios de los proyectos estrella de la cumbre tiene un cierto aroma a política de imagen.
El contexto estratégico que empuja estos contratos es relevante. La demanda de armamento se ha disparado por la guerra en Ucrania y el conflicto entre Israel e Irán, lo que ha agotado reservas estadounidenses y generado presión sobre los fabricantes de armas de EE.UU. Europa, respaldada por inversiones con apoyo de la Unión Europea, acelera también su apuesta por reducir la dependencia de la industria estadounidense.
Zelenski insiste en los Patriot
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ya está en Ankara y aprovechó el foro industrial para defender el estado de sus fuerzas armadas mientras insistía en su necesidad más urgente: más sistemas Patriot y misiles interceptores PAC-3. «Somos capaces de hacerlo todo por nuestra cuenta, pero cuando se trata de la defensa aérea, necesitamos la determinación de nuestros socios», afirmó. Zelenski tiene prevista una reunión bilateral con Trump este miércoles, en la que buscará además permiso para producir estas tecnologías estadounidenses bajo licencia.
Toda la arquitectura de la cumbre está diseñada para que nada salga mal. La declaración final ya está cerrada por los embajadores, los discursos son breves y directos, y Rutte se ha encargado de alimentar el ego del mandatario estadounidense: «Esto es por supuesto a causa de Putin y de Rusia y Ucrania, pero también porque el presidente Trump ha sido extremadamente fuerte al animarnos a hacerlo».






