El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado este viernes la retirada de 5.000 soldados destinados en bases militares de Alemania, en la última escalada de tensión con sus aliados europeos. La decisión, confirmada por el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, llega después de que el canciller alemán, Friedrich Merz, criticara abiertamente la estrategia militar de Washington en la guerra con Irán y el bloqueo en torno al Estrecho de Ormuz. La medida se ejecutará en un plazo de entre seis y doce meses y amenaza con dejar la presencia militar estadounidense en Europa por debajo de los niveles anteriores a la guerra de Ucrania.
De los elogios al castigo: la caída de Merz ante Trump
El canciller alemán había intentado cultivar una relación fluida con Trump desde el inicio de su mandato. Durante una visita a la Casa Blanca en junio del año pasado, Merz llegó a regalarle una copia del certificado de nacimiento del abuelo del presidente en Alemania. También permitió el uso de bases alemanas para operaciones militares estadounidenses relacionadas con el conflicto iraní, algo que el Gobierno español de Pedro Sánchez ha negado sistemáticamente.
Nada de eso resultó suficiente. En un encuentro reciente con estudiantes en Masberg, Merz afirmó que Irán está «humillando» a Estados Unidos, que los negociadores iraníes «hacen que los estadounidenses viajen a Islamabad y les dejan sin resultados» y que «es obvio que EE.UU. fue a esta guerra sin ningún tipo de estrategia». Las declaraciones encendieron a Trump, según fuentes conocedoras de la decisión, y precipitaron el anuncio del Pentágono.
Las tropas retiradas forman parte de una brigada del Ejército de Tierra. La medida incluye además la cancelación del despliegue de un batallón equipado con misiles de largo alcance previsto para finales de este año, cuya llegada ya había generado protestas formales por parte del presidente ruso, Vladímir Putin.
España, en el punto de mira
La decisión sobre Alemania no ha sido la única señal de alarma para los aliados europeos. Esta semana, Trump advirtió de que podría tomar medidas similares respecto a las bases compartidas de Rota y Morón, en España. «Sí, probablemente lo hagamos, ¿por qué no iba a hacerlo?», respondió el jueves en el Despacho Oval. «España ha sido horrible, absolutamente horrible», añadió en referencia al Ejecutivo de Pedro Sánchez, que ha bloqueado el uso del espacio aéreo y de las instalaciones españolas para operaciones vinculadas al conflicto iraní.
La retirada de los 5.000 efectivos ha desatado críticas también dentro del propio Partido Republicano. El diputado Dan Bacon, miembro del comité de Fuerzas Armadas de la Cámara, fue directo: «Debilita la OTAN. Le gusta a Rusia. Y parece una pataleta». El senador demócrata Jack Reed fue aún más contundente: «Sugiere que los compromisos de EE.UU. con nuestros aliados dependen del humor del presidente». Alemania acoge actualmente cerca de 36.000 soldados estadounidenses, la mayor concentración de los 85.000 desplegados en toda Europa.






