La diplomacia entre Irán y Estados Unidos vive horas decisivas. Teherán presentó una segunda propuesta negociadora en apenas cuatro días, un acuerdo por fases que abriría un primer mes de negociaciones para resolver los asuntos más urgentes —el bloqueo naval, el Estrecho de Ormuz y los conflictos activos en Irán y el Líbano— antes de abordar el programa nuclear en una segunda etapa. La información la difundió el portal Axios citando fuentes cercanas a la negociación.
El esquema recuerda a una propuesta anterior que Donald Trump rechazó. Según la agencia Tasnim, próxima a la Guardia Revolucionaria, el documento incluye 14 demandas: el fin del bloqueo naval, garantías contra agresiones militares, la retirada de fuerzas estadounidenses de las fronteras iraníes, la liberación de activos bloqueados, el pago de compensaciones, el levantamiento de todas las sanciones y el establecimiento de un nuevo mecanismo para gestionar el Estrecho de Ormuz. Mientras, en el sur del Líbano los combates entre Israel y Hizbolá continúan sin alto el fuego, con víctimas cada día.
Trump afirmó que aún no había leído el texto en detalle, pero adelantó que era «poco probable» que lo aceptara: los iraníes, dijo, todavía no habían «pagado un precio lo suficientemente alto».
La pelota, en el tejado de Washington
Si Estados Unidos aceptara el marco propuesto, la tregua se prolongaría al menos un mes más, pero el asunto nuclear quedaría pendiente para una segunda ronda. Las diferencias en ese punto siguen siendo profundas: Washington exige la suspensión total del enriquecimiento de uranio y la transferencia del material altamente enriquecido a un tercer país, condiciones que Teherán no ha aceptado formalmente, aunque ha mostrado disposición a negociarlas.
Israel presiona en sentido contrario. Un responsable militar citado por The Times of Israel advirtió que si el stock iraní de más de 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60% no se elimina o traslada fuera del país, la última guerra habrá sido «un gran fracaso». Ese ha sido hasta ahora el criterio de Trump, aunque la subida del precio del combustible y los problemas de abastecimiento en los mercados le generan una presión creciente para ceder terreno.
Teherán negocia desde una posición de fuerza
Tras resistir 40 días de bombardeos intensos y sobreponerse al asesinato del Líder Supremo, Alí Jamenei, Irán llega a la mesa convencido de que negocia desde una posición ventajosa. El viceministro de Exteriores, Kazem Gharibabadi, reunido el viernes con diplomáticos extranjeros en Teherán, fue directo: «La pelota está ahora en el tejado de Estados Unidos para elegir entre la diplomacia o continuar con un enfoque de confrontación».
De la Guardia Revolucionaria llegó un tono más desafiante. En un comunicado difundido en redes sociales, el cuerpo paramilitar redujo las opciones a dos: «Trump debe elegir entre una operación militar imposible o un mal acuerdo con la república islámica». Un alto mando iraní citado por la agencia Fars añadió que «la reanudación del conflicto es posible» y que «los acontecimientos han demostrado que Estados Unidos no cumple sus promesas ni acuerdos».
El plazo no está definido, pero la segunda propuesta iraní en menos de una semana revela que Teherán tiene prisa. La pregunta es si Washington comparte esa urgencia.






