Irán anunció este viernes que el estrecho de Ormuz quedará «totalmente abierto» al tráfico mercante durante el periodo del alto el fuego con Estados Unidos, vigente hasta el próximo miércoles. La decisión llega como respuesta directa al inicio de la tregua en Líbano, que Donald Trump forzó el jueves, y provoca un sacudón inmediato en los mercados: el precio del petróleo se hunde casi un 10% en cuestión de minutos.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, lo anunció a través de X: «Se declara totalmente abierto el paso de todos los buques mercantes por el estrecho de Ormuz durante el resto del periodo de alto el fuego.» La ruta habilitada sigue los canales de entrada y salida al golfo Pérsico a través de aguas territoriales iraníes, pasando junto a las islas de Larak y Qeshm, y evita la zona donde Teherán había advertido de la posible presencia de minas navales.
Trump celebra el gesto, pero no cede en el bloqueo
La Casa Blanca no tardó en interpretar el anuncio iraní como un triunfo propio. Trump celebró la apertura en su red social Truth, aunque dejó claro que el bloqueo naval estadounidense —que patrulla el golfo de Omán con una docena de buques militares a unos 300 kilómetros de Ormuz— seguirá «en pleno vigor» hasta que el acuerdo de paz quede «completado al 100%». El presidente utilizó la palabra «transacción» para referirse al futuro pacto, un término que revela tanto su forma de entender la diplomacia como la naturaleza profundamente transaccional de estas negociaciones.
Trump afirmó además que gran parte de los puntos de desacuerdo «ya están negociados» y no descartó que una segunda ronda de conversaciones —la primera fracasó en Islamabad— pueda celebrarse este mismo fin de semana. Incluso se mostró dispuesto a viajar personalmente a Pakistán para cerrar el acuerdo.
Un estrecho que vale 150 millones de euros por barco
La tensión en el estrecho de Ormuz no es un asunto menor: un petrolero tipo Suezmax cargado con un millón de barriles de crudo alcanza un valor aproximado de 150 millones de euros. La mera posibilidad de que existan minas navales en la zona, reconocida por la propia Guardia Revolucionaria iraní, ha sido suficiente para poner en alerta máxima al sector naviero mundial durante semanas.
Lo que el anuncio del viernes cambia en la práctica es el fin de los elevados peajes que algunos buques venían pagando para navegar por las rutas coordinadas, tanto iraníes como de terceros países. Sin embargo, la empresa de seguimiento TankerTrackers asegura que varios barcos ya lograron superar el cerco estadounidense en los cuatro días que lleva activo el bloqueo, una versión que contrasta con los datos oficiales de Washington. El Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses afirma que 19 buques optaron por dar la vuelta ante sus advertencias y que ninguno ha violado el bloqueo.
Entre el optimismo declarativo de Trump —que llegó a asegurar que Irán le prometió no volver a enriquecer uranio— y la cautela que impone la historia reciente de estas negociaciones, el mundo observa si el alto el fuego aguanta lo suficiente para convertirse en algo más sólido. Por ahora, el estrecho de Ormuz respira, aunque con el bloqueo naval todavía acechando en el horizonte.






