Estrecho de Ormuz

Jamenei desafía a Trump con una nueva autoridad iraní para gobernar el Estrecho de Ormuz

Irán lanza la Persian Gulf Strait Authority (PGSA) para controlar el tráfico en el Estrecho de Ormuz mientras Trump suspende su operación de escolta y las negociaciones entre Washington y Teherán avanzan sin acuerdo claro

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi. Foto: ©República Islámica de Irán.

Mientras las negociaciones entre Washington y Teherán siguen sin producir resultados concretos, Irán dio un paso unilateral y lanzó la Persian Gulf Strait Authority (PGSA), el nuevo organismo encargado de gobernar el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. Según adelantó la cadena estatal Press TV, todos los buques que pretendan transitar por el estrecho recibirán instrucciones y regulaciones de la nueva autoridad por correo electrónico. El movimiento convierte a Irán en árbitro formal de uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo.

La suspensión de Trump y la presión sobre los mercados

La semana arrancó con tensión máxima. El lunes, Donald Trump lanzó la operación «Libertad» para escoltar a buques bloqueados en el estrecho. La respuesta iraní fue inmediata: ataques a embarcaciones y un bombardeo sobre el puerto de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos. Apenas 48 horas después, Trump suspendió la misión, argumentando que quería dar espacio a la negociación en Islamabad. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, celebró la decisión públicamente y agradeció «el liderazgo valiente» del presidente estadounidense. Pakistán se ha consolidado como el principal mediador entre las partes y trabaja para volver a sentarlas en su capital.

El portal Axios, cercano a la Casa Blanca e Israel, aseguró que ambas partes se encuentran en el punto más próximo a un acuerdo desde el inicio del conflicto y que Trump espera una respuesta iraní en 48 horas. La publicación también adelantó que las negociaciones incluyen una congelación del enriquecimiento de uranio durante 15 años. El anuncio calmó momentáneamente los mercados, pero Teherán no emitió ninguna confirmación oficial. El diputado iraní Ebrahim Rezaei tachó la propuesta de «lista de deseos de Estados Unidos».

El canal Al Mayadeen, próximo al régimen, afirmó que Irán no ha hecho concesiones y que el núcleo de las negociaciones gira en torno a la gestión del estrecho, el levantamiento del bloqueo naval, los activos congelados y las compensaciones, con el programa nuclear fuera de la mesa por ahora. Irán propone un proceso en tres fases: los primeros 30 días dedicados exclusivamente a reabrir Ormuz, seguidos de negociaciones nucleares y, después, un diálogo regional de seguridad. Trump ya calificó esta hoja de ruta de «inaceptable», pero la presión de los mercados y el coste político del conflicto le empujan a buscar una salida.

Ormuz como arma, peaje y negocio

Paralelo a la diplomacia, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araghchi, se reunió con su homólogo chino, Wang Yi, y mantuvo conversaciones con el jefe de la diplomacia saudí, Faisal bin Farhan. Pekín, que recibirá próximamente la visita de Trump, apuesta por la negociación y urge a ambas partes a alcanzar un acuerdo que permita la reapertura inmediata del estrecho.

Mientras tanto, el parlamento iraní trabaja en una ley que impondrá una prohibición total de paso a cualquier buque vinculado con Israel, y severas restricciones a los relacionados con Estados Unidos y otros países considerados hostiles. La legislación también establece un sistema de peajes para embarcaciones no hostiles, una posibilidad que habría resultado impensable antes del conflicto. La Guardia Revolucionaria será la encargada de fijar las condiciones de paso y ha advertido que bloqueará los barcos que transporten armas destinadas a las fuerzas estadounidenses en la región.

Detrás de esta estrategia hay también una lógica económica. Irán atraviesa una situación financiera crítica: la guerra y años de sanciones han debilitado las arcas del régimen, los precios se han disparado y el rial no para de caer. El presidente Masoud Pezeshkian se dirigió a la ciudadanía para reconocer el encarecimiento de la vida y exigir al Ministerio de Justicia que actúe contra quienes «perturben la tranquilidad de la sociedad». El país vivió en enero las protestas más graves de su historia reciente, cuyo detonante fue precisamente el colapso del poder adquisitivo. Ormuz, ahora, es también una solución a ese problema.

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