El oxígeno es un medicamento esencial para la respiración celular que no tiene sustituto. Sin embargo, la oxigenoterapia sigue basándose en modelos descritos hace más de un siglo y continúa dependiendo en gran medida de ajustes manuales, lo que conlleva riesgo para el paciente y una elevada carga para el personal sanitario.
Esta escasa evolución tecnológica se ha traducido en un grave problema estructural: más del 60% de la población mundial no tiene acceso a servicios seguros y asequibles. Este enorme desafío infraatendido ahora puede abordarse gracias a un nuevo dispositivo ideado y desarrollado íntegramente desde la práctica asistencial.
EMILY.IA es el primer dispositivo médico basado en inteligencia artificial (IA) que adapta el flujo de oxígeno a las necesidades reales de cada paciente en tiempo real. Se ha diseñado a partir de la observación directa en la Unidad de Cuidados Respiratorios Intermedios (UCIR) del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.
Desarrollo clínico y tecnología innovadora
La idea nació en 2020 por iniciativa de Daniel Oliva. Tras años de desarrollo clínico junto a las doctoras Sara Heili y Alba Naya, han consolidado una tecnología basada en un modelo de circuito cerrado: el dispositivo monitoriza de forma continua, procesa la información y ajusta automáticamente el suministro de oxígeno para mantener niveles óptimos, liberando valioso tiempo médico.
El proyecto de oxigenoterapia ha evolucionado desde un prototipo inicial hasta un sistema avanzado con monitorización remota. Este avance ha sido posible gracias a un equipo multidisciplinar que incluye expertos internacionales en IA explicable, garantizando que cada ajuste automático se entienda, se valide y mejore de forma continua junto al clínico.
Resultados exitosos en la práctica clínica
En la UCIR de la Fundación Jiménez Díaz, más de 50 pacientes han recibido ya oxigenoterapia controlada por esta tecnología con excelentes resultados, abarcando escenarios de respiración espontánea, así como ventilación mecánica invasiva y no invasiva. El equipo opera de forma continua y segura, siempre bajo supervisión clínica.
El balance médico es sumamente positivo: EMILY.AI mantiene a los pacientes dentro del rango objetivo de saturación durante más tiempo, reduce sustancialmente los episodios de hiperoxia y disminuye las intervenciones requeridas por parte de Enfermería, convirtiendo a la tecnología en un aliado y no en un sustituto.
En conjunto, este éxito materializa una aspiración poco habitual en el sector: un dispositivo concebido conjuntamente con un hospital, desarrollado por una empresa española, autorizado por el regulador nacional y validado directamente en la práctica asistencial real.
Tras la inminente publicación de los resultados de su estudio prospectivo, las oportunidades de expansión pasan por validar el dispositivo en hospitalización convencional y domiciliaria. Sus desarrolladores ya preparan alianzas estratégicas internacionales para llevar esta innovación a nuevos sistemas de salud.
A nivel clínico, el sistema evolucionará hacia modelos más avanzados de medicina predictiva. En el futuro, la IA no solo responderá a las necesidades inmediatas, sino que anticipará eventos críticos basándose en la trayectoria fisiológica acumulada del paciente, permitiendo intervenciones médicas mucho más tempranas.
Actualmente, EMILY.AI se encuentra implementando los estándares ISO para la obtención del marcado CE y estima estar listo para su comercialización en unos dos años. El proyecto demuestra en la práctica que, cuando la excelencia clínica, la tecnología y el emprendimiento se alinean, es posible redefinir el estándar global de tratamiento.






