Nigel Farage ha ganado la elección parcial de Clacton-on-Sea con el 63% de los votos, recuperando el escaño del que él mismo dimitió hace semanas para forzar una suerte de referéndum personal ante sus electores. La estrategia del líder de Reform UK calculaba que el respaldo de las urnas bastaría para neutralizar la investigación parlamentaria abierta contra él por una partida de financiación no declarada equivalente a unos 5,7 millones de euros. No ha sido así.
El resultado, celebrado entre simpatizantes durante la madrugada del jueves al viernes, llega con varias sombras. La primera: Farage no acudió a la lectura tradicional de resultados, algo sin precedentes desde que el activista del IRA Bobby Sands ganara un escaño en 1981 desde la prisión, en plena huelga de hambre. Su partido justificó la ausencia en razones de seguridad, pero la Policía de Essex fue tajante: no recomendó a ningún candidato que se ausentara y garantizó «una operación proporcionada y robusta» para proteger a todos los presentes.
«De ninguna manera voy a subirme a un escenario, habiendo ganado una victoria arrolladora, y dejar que unos don nadie me falten al respeto y me humillen», declaró el líder ultraderechista ante sus simpatizantes, mientras el escrutinio seguía en curso.
La investigación se reactiva en cuanto tome posesión
El 63% logrado por Farage, con una participación del 44%, supera en 17 puntos su resultado de hace dos años, aunque queda por debajo del 70% que le otorgaban los sondeos. Su principal rival fue el Conde Cubo de Basura (Count Binface), el alter ego del comediante Jon Harvey, que rozó el cuarto del voto. Los partidos principales boicotearon la contienda al considerarla una «farsa», dejando el campo libre a candidatos satíricos e independientes.
Con la dimisión, el proceso de investigación quedó en suspenso, no cancelado. La página web del Comisionado de Estándares, Daniel Greenberg, se actualizó este viernes para reflejar que el caso contra Farage vuelve a estar «objeto de investigación». Si Greenberg concluye que vulneró el código ético, podría imponerle una suspensión de al menos diez días, lo que abriría la puerta a una nueva convocatoria electoral, esta vez con la participación de los principales partidos y con un candidato que vendría de ser reprobado por sus propios pares.
Reform UK busca recuperar terreno con Burnham como foco
Reform UK ha sufrido un desgaste considerable este verano, perdiendo el liderazgo en las encuestas que había mantenido durante meses. El nuevo primer ministro laborista, Andy Burnham, ha logrado insuflar un nuevo impulso a su partido, mientras que las controversias internas de Farage han erosionado la imagen de alternativa creíble que la formación trataba de proyectar.
Ahora, con la elección parcial en el retrovisor, el partido confía en capitalizar los primeros tropiezos de Burnham: la liberación anticipada de miles de presos para aliviar la saturación penitenciaria y la persistente llegada de migrantes por el Canal de la Mancha son terreno natural para Reform UK. Sin embargo, el foco absorbente de la campaña en Clacton ha impedido hasta ahora explotar esas palancas. La investigación que se reactiva esta semana determinará si Farage tiene margen para aprovecharlas.






