Zelenski presiona por acelerar la paz mientras Putin condiciona el diálogo al terreno ruso

El presidente ucraniano busca acelerar las negociaciones tras el primer encuentro trilateral con Estados Unidos, mientras Putin condiciona cualquier avance a un diálogo directo en Moscú y mantiene intactas sus exigencias territoriales

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en un acto público. Foto: ©Gabinete de comunicación de la Presidencia de Ucrania/ Oficial.

Volodímir Zelenski intenta imprimir urgencia a un proceso de paz que avanza con dificultad, mientras Vladímir Putin vuelve a situar el centro de gravedad de las negociaciones en Moscú. El presidente ruso reiteró esta semana su invitación al líder ucraniano para un encuentro directo en la capital rusa y aseguró que el Kremlin “garantizará su seguridad y las condiciones necesarias para el trabajo”. La propuesta llega en un momento en el que Kiev busca acelerar las conversaciones y Washington presiona para mantener vivo el canal diplomático.

El ofrecimiento de Putin no es nuevo. Moscú lo ha utilizado en otras ocasiones como herramienta para aliviar la presión internacional y trasladar la responsabilidad de un eventual bloqueo a la parte ucraniana. El propio asesor presidencial Yuri Ushakov reconoció que Donald Trump sugirió estudiar una reunión directa entre ambos líderes, lo que refuerza la dimensión política del gesto. Zelenski ya rechazó una invitación similar en septiembre, al considerar que el planteamiento ruso no perseguía un avance real.

El contexto, sin embargo, ha cambiado. Por primera vez desde el inicio de la invasión a gran escala, delegaciones de Rusia, Ucrania y Estados Unidos celebraron una reunión trilateral en Abu Dabi. El encuentro, desarrollado entre el viernes y el sábado, marcó un punto de inflexión procedimental, aunque no resolvió el principal escollo: el futuro del Donbás. Ni Moscú ni Kiev han logrado acercar posiciones sobre una región que Rusia ni siquiera controla completamente tras cuatro años de guerra.

Cara a cara con Putin

Pese a ello, ambas partes reconocen una mayor disposición al diálogo. El ministro ucraniano de Exteriores, Andrii Sybiha, afirmó que Zelenski está dispuesto a negociar cara a cara con Putin los aspectos más delicados del proceso. Al mismo tiempo, subrayó que Rusia sigue actuando como freno estructural en las conversaciones. Kiev prefiere mantener el diálogo dentro de los equipos negociadores existentes y evita abrir canales paralelos que puedan diluir su posición.

Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, enfrió las expectativas al recalcar la complejidad del proceso y negar cualquier clima de cordialidad. Admitió avances técnicos, pero insistió en que queda “un largo trabajo por delante”. Aun así, Ucrania destaca un cambio relevante en la delegación rusa, ahora encabezada por el almirante Igor Kostyukov, jefe de la inteligencia militar, lo que sugiere un enfoque más operativo y menos ideológico.

Las negociaciones se reanudarán este sábado en Emiratos Árabes Unidos, con el foco puesto en los parámetros de un posible alto el fuego y en los mecanismos de verificación. Mientras tanto, Putin mantiene la invitación sobre la mesa y Zelenski intensifica la presión diplomática. Ambos parecen medir no solo al adversario, sino también la paciencia de Estados Unidos y el margen de maniobra que deja un conflicto que sigue reconfigurando el equilibrio de poder en Europa del Este.

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