Donald Trump elevó este martes la presión política sobre Irán al alentar abiertamente las protestas y al afirmar que la ayuda “está en camino”, en un mensaje publicado en su red Truth Social. El presidente de Estados Unidos llamó a los manifestantes a “tomar las instituciones” y pidió que “guarden los nombres” de quienes, según su texto, cometen abusos durante la represión. En paralelo, Trump anunció que canceló los contactos previstos entre su Administración y representantes iraníes “hasta que se pare esta matanza”, en referencia a la respuesta de las autoridades iraníes a las movilizaciones.
El mensaje llega en un contexto de escalada verbal sostenida durante la última semana. Trump tenía prevista una reunión con su equipo de seguridad nacional para estudiar la situación, mientras la Casa Blanca mantiene abierta la posibilidad de medidas más duras. La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, aseguró el lunes que Trump “no tiene miedo de usar la fuerza militar” si lo considera necesario, aunque defendió la diplomacia como opción preferida. El presidente ya había sugerido públicamente que estudia “opciones muy fuertes”, incluidas las militares.
Presión económica
Como primer paso de presión económica, Trump anunció el lunes aranceles del 25% contra países que hagan negocios con Irán. Ese mismo día, el Departamento de Estado pidió a los ciudadanos estadounidenses en el país que salgan “lo antes posible” por el deterioro de la situación. Según los cálculos citados en la información, la represión deja al menos 2.000 muertos.
Las protestas comenzaron en diciembre con reivindicaciones relacionadas con la cotización del rial y se extendieron después por el país, hasta convertirse en uno de los mayores desafíos internos para el sistema político instaurado tras la revolución de 1979. El gobierno que preside Masud Pezeshkián reaccionó primero con cierta contención, pero la represión aumentó a medida que crecieron las movilizaciones, según las valoraciones recogidas.
Diplomacia de Trump
Trump enmarca su postura en una estrategia más amplia de coerción y demostración de fuerza. El texto señala que el presidente se envalentonó tras una operación militar estadounidense que capturó a Nicolás Maduro en Caracas, y usa ese precedente para advertir a otros gobiernos. Trump también percibe un debilitamiento del régimen iraní tras el ataque estadounidense que ordenó contra instalaciones nucleares y tras golpes contra milicias proiraníes en Yemen, Líbano y Gaza.
En clave diplomática, la cancelación de reuniones reduce el margen para una salida negociada a corto plazo y complica la gestión de crisis para actores con presencia en Teherán. Los expertos citados advierten además sobre riesgos contradictorios: una intervención podría facilitar a las autoridades iraníes el relato de la injerencia externa y endurecer la represión; también podría provocar respuestas regionales y arrastrar a Washington a un escenario más largo e imprevisible. Ellie Geranmayeh (ECFR) subraya, además, que los intereses de Washington y los del Israel de Benjamin Netanyahu no siempre coinciden, y alerta de efectos de segunda ronda si se abre un ciclo de ataques.






