El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado al Pentágono reducir sustancialmente los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur para no contrariar a Kim Jong-un, justo cuando los aliados acaban de arrancar las maniobras anuales Ulchi Freedom Shield y Pionyang completa su undécimo lanzamiento de misil balístico del año. La decisión agita una alianza estratégica clave en el Indo-Pacífico y refuerza la percepción de que Washington antepone sus canales con Pionyang a sus compromisos con Seúl.
Trump justificó la instrucción enviada al secretario de Defensa, Pete Hegseth, con dos argumentos. El primero, su «muy buena relación» personal con el líder norcoreano, de quien dijo que «no ha sido amenazante y se ha mostrado respetuoso» desde su regreso a la Casa Blanca. El segundo, los reproches al presidente surcoreano, Lee Jae Myung, por negarse a sumarse a los esfuerzos de Washington para la desnuclearización de Irán. «Es demasiado tarde para cancelarlas», reconoció Trump en Truth Social, lamentando el coste de las maniobras y calificándolas de señal «totalmente inapropiada y hostil».
Once días de maniobras con la lección norcoreana de Ucrania
El Ulchi Freedom Shield es uno de los dos grandes ejercicios conjuntos anuales entre Seúl y Washington. Esta edición, que se extiende hasta el 27 de agosto con unos 18.000 efectivos surcoreanos desplegados en 14 maniobras de nivel batallón o superior, incorpora por primera vez ajustes directos vinculados a lo que Pionyang ha aprendido combatiendo junto a Rusia en Ucrania: uso intensivo de drones, interferencias de GPS y ciberataques.
El teniente general Scott Winter, subcomandante del Mando de Naciones Unidas, subrayó en Seúl que los aliados prestan «mucha atención» al vínculo entre Corea del Norte y Rusia. El portavoz del mando, Ryan Donald, fue más explícito: los soldados norcoreanos enviados a Ucrania han llevado esas lecciones «de vuelta» a su país, y eso ya se refleja en los entrenamientos conjuntos.
Pionyang, por su parte, advirtió la semana pasada que responderá a los ajustes del ejercicio con «un nuevo nivel de disuasión», calificando la adaptación a formas modernas de guerra como una preparación para la confrontación militar. Horas después, Trump publicó en Truth Social una fotografía junto a Kim asegurando que ambos se llevan «genial», a pesar del «aspecto poco amigable» de la imagen.
Una señal que inquieta a los aliados
La secuencia de eventos dibuja un patrón que preocupa en las cancillerías de la región: Trump modera la presión militar sobre Pionyang en el mismo momento en que Kim Jong-un intensifica sus capacidades bélicas y multiplica los lanzamientos de misiles. Para los aliados en el Indo-Pacífico, la pregunta ya no es solo qué hace Corea del Norte, sino hasta dónde está dispuesto a ceder Washington para mantener abierto ese canal diplomático personal.






