Diplomacia iraní

Buques fantasma, yuanes y contrabando: el manual iraní para sobrevivir a las sanciones

Irán ha construido durante décadas una red de intermediarios, buques fantasma y canales informales para mantener vivo su comercio de petróleo iraní a pesar de las sanciones de Washington

Estrecho de Ormuz, vista aérea. Foto: ©European Space Agency/ Wikimedia Commons.

Cuando Donald Trump anuló en su primera legislatura el acuerdo nuclear con Irán, el entonces ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, pidió calma con una frase que resumía décadas de resistencia económica: «Irán tiene un doctorado en el arte de eludir sanciones». Esa red de intermediarios, transferencias opacas y contrabando que describía Zarif afronta ahora su prueba más exigente: el bloqueo naval estadounidense contra las exportaciones de petróleo iraní y la llamada Operación Paria Económico, diseñada para aislar a Teherán de sus principales socios comerciales.

El impacto del bloqueo ha sido inmediato. Las exportaciones de crudo han caído más de un 80% respecto al año anterior, según la empresa de monitoreo marítimo Kpler. Pero Teherán no ha esperado con los brazos cruzados: anticipándose a la presión, aceleró la salida de petroleros por el Estrecho de Ormuz y mantiene ahora unos 80 millones de barriles en buques anclados frente a las costas de Malasia, a la espera de comprador.

China, refinerías de tetera y la ruta del yuan

El crudo representa la mitad de los ingresos estatales iraníes, y más del 80% de lo que exporta termina en China. Antes de que se agudizara la presión militar, Pekín compraba una media de 1,38 millones de barriles diarios, según Kpler. Ese petróleo llega frecuentemente a las refinerías chinas etiquetado como si procediera de Malasia o Indonesia, y se liquida en yuanes a través de una maraña de intermediarios. Las llamadas «refinerías de tetera», pequeñas plantas independientes con escasa exposición al sistema financiero estadounidense, son las principales compradoras, atraídas por el precio reducido del crudo sancionado. Washington ha golpeado a las grandes empresas chinas, pero las independientes siguen escapando del radar.

El profesor Mohammad Reza Farzanegan, especialista en economía de sanciones de la Universidad de Marburgo, advierte que cuanto más se aprieta el cerco, más caro le resulta a Irán seguir comerciando. «Para eludir sanciones se requieren intermediarios adicionales, comerciantes, navieras, canales financieros y otros actores dispuestos a asumir riesgos. Cada actor exigirá una compensación», explica. Los registros aduaneros reflejan que el crudo iraní desaparece de las estadísticas oficiales a partir de 2019, pero sus exportaciones continúan. «Hay que recordar que si Irán recibe menos ingresos por barril, dispone de menos divisas para financiar importaciones y mantener sus estructuras. La economía puede funcionar así un tiempo, pero los costes se acumulan», concluye Farzanegan.

Buques fantasma, hawala y el papel de Dubái

Irán ha perfeccionado también el uso de los llamados buques fantasma: embarcaciones que desactivan su sistema de navegación en alta mar, cambian de nombre o bandera y transfieren el crudo de barco a barco, a menudo frente a costas asiáticas, para borrar el rastro del origen del cargamento. Este sistema ya se usó en el pasado para comerciar con Venezuela y Siria, dos países igualmente sancionados.

En tierra, el bloqueo naval ha disparado el contrabando terrestre, especialmente en la frontera con Pakistán, donde miles de motociclistas transportan diariamente decenas de litros de gasolina iraní para venderla de forma ilegal. La BBC ha documentado que esta práctica, existente desde hace décadas, se ha acelerado desde el inicio del conflicto.

En paralelo, Emiratos Árabes Unidos funcionaba hasta hace poco como la gran puerta de entrada de importaciones iraníes: productos europeos y asiáticos que llegaban a Irán a través de Dubái mediante empresas fantasma y casas de cambio. El dinero circula también por el sistema informal hawala, que mueve fondos sin transferencias físicas a través de intermediarios en Turquía, Dubái o el Reino Unido. Washington persigue estos intercambios, incluidos los que usan criptomonedas, pero la naturaleza anónima del sector lo hace muy difícil de controlar.

La pregunta de fondo la formula Ali Vaez, de Crisis Group: «¿Tiene Estados Unidos los medios para imponer multas y aranceles a todos los países que comercian con Irán?». De momento, Teherán sigue moviendo su petróleo en la sombra. Pero, como advierte Farzanegan, «puede enfrentar un período muy difícil, sobre todo si las sanciones y el conflicto militar persisten simultáneamente».

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