Groenlandia

Von der Leyen anuncia 200 millones de inversión en Groenlandia para frenar las ambiciones de Trump

La presidenta de la Comisión Europea anuncia una inversión de 200 millones de euros en Groenlandia centrada en materias primas, energía y conectividad digital, en una visita cargada de simbolismo geopolítico ante las ambiciones anexionistas de Trump

Jens-Frederik Nielsen, Ursula von der Leyen, Mette Frederiksen, en la visita oficial a Nuuk tras la firma del nuevo acuerdo de la UE con Groenlandia. Foto: ©Aurore Martignoni/ Comisión Europea.
Jens-Frederik Nielsen, Ursula von der Leyen, Mette Frederiksen, en la visita oficial a Nuuk tras la firma del nuevo acuerdo de la UE con Groenlandia. Foto: ©Aurore Martignoni/ Comisión Europea.

Ursula von der Leyen aterrizó este lunes en Nuuk con un mensaje político tan cargado como el maletín: la Unión Europea anuncia una inversión de 200 millones de euros en Groenlandia, el territorio autónomo danés que Donald Trump lleva más de un año queriendo anexionarse. El timing no es casual.

El acuerdo cubre los años 2026 y 2027 y se estructura en torno a cinco ejes: conectividad digital, materias primas, energía sostenible, educación e investigación, y turismo. Entre los proyectos más concretos destacan dos en el sector de recursos naturales —uno de grafito y otro de molibdeno— que, según la propia Von der Leyen, podría generar hasta 90 millones de euros anuales en valor añadido para la isla.

«La UE se solidariza por completo con el reino de Dinamarca y la gente de Groenlandia», afirmó la presidenta de la Comisión en rueda de prensa. «El futuro de Groenlandia deben decidirlo la gente de Groenlandia y de Dinamarca. Nadie más.»

Bruselas mira al Ártico con ambición estratégica

La visita no es un gesto aislado. La Comisión ha propuesto ya duplicar la ayuda comunitaria a Groenlandia en el próximo marco presupuestario, el de 2028 a 2034, hasta los 530 millones de euros. Además, Bruselas presentará este otoño una nueva estrategia para el Ártico, una región que Von der Leyen definió como de interés directo para la Unión, subrayando que la soberanía y la integridad territorial son principios innegociables del derecho internacional.

El presidente autonómico groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, lo resumió con claridad: «Groenlandia necesita a la Unión Europea y la Unión Europea necesita a Groenlandia.» Nielsen agradeció el apoyo de Bruselas en «tiempos difíciles», una referencia apenas velada a la presión que ejerce Washington sobre el territorio.

Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, equilibró el mensaje: defendió el deseo de reforzar la cooperación en seguridad y defensa con Estados Unidos, pero subrayó también la voluntad de trabajar «de forma aún más estrecha» con los aliados europeos.

La sombra de Trump sobre el Ártico

La reiterada insistencia de Trump en que Washington necesita Groenlandia por razones de seguridad nacional ha sometido a Dinamarca a una presión sin precedentes en tiempos recientes. La tensión bajó algo de temperatura a finales de febrero, cuando se anunció un preacuerdo con la OTAN para reforzar la presencia aliada en el Ártico y se activó un grupo de trabajo de alto nivel entre las partes. Sus reuniones, discretas, han generado especulaciones sobre una posible ampliación de bases militares estadounidenses en la isla, bajo el paraguas de un viejo acuerdo de defensa con Dinamarca.

Groenlandia, con apenas 56.000 habitantes repartidos en más de dos millones de kilómetros cuadrados, se ha convertido en uno de los tableros geopolíticos más observados del momento. La UE ha decidido sentarse a esa mesa con el único lenguaje que, por ahora, nadie discute: el de la inversión.

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