Los servicios de inteligencia españoles consideran probable que en los próximos meses se multipliquen las acciones encubiertas contra Ceuta y Melilla en la denominada zona gris, ese espacio estratégico de límites difusos que se sitúa entre la normalidad y el conflicto abierto. Así lo reflejan informes a los que ha tenido acceso El País, que al mismo tiempo descartan una acción militar marroquí a corto o medio plazo: la probabilidad de ese escenario no superaría el 10%.
Los análisis de geoestrategia prestan cada vez más atención a este tipo de conflictividad, caracterizada por la dificultad de atribuir la autoría de las agresiones y por la imposibilidad práctica de activar una respuesta militar convencional. Ciberataques, campañas de desinformación, sabotajes y flujos migratorios instrumentalizados forman parte de ese arsenal. La entrada masiva de personas por la frontera de Ceuta los días 30 y 31 de julio encaja en ese patrón, y los informes de inteligencia lo analizan en esa clave, aunque con matices importantes.
El papel del Majzén y las huellas digitales
En sus conclusiones provisionales, los servicios secretos descartan que el Majzén, el círculo de poder en torno a Mohamed VI, planease deliberadamente el asalto como operación coordinada. Sin embargo, sí apuntan a una implicación de «instancias superiores» en la crisis, respaldada por imágenes que muestran a gendarmes marroquíes facilitando el paso de vehículos cargados de potenciales emigrantes y por la práctica ausencia de fuerzas de seguridad en la frontera durante más de 24 horas en el momento más crítico. Esas mismas fuentes reconocen que antes y después de la avalancha, cuando retornaron voluntariamente hasta el 90% de los que habían cruzado, la actitud de Rabat fue de colaboración.
La inteligencia también identifica a algunos gestores de los grupos de Facebook y WhatsApp que promovieron el asalto mediante una interpretación falsa de una sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio. Sin embargo, reconoce que con los datos disponibles resulta imposible demostrar si algún servicio secreto extranjero estuvo detrás de esas cuentas. Lo que sí quedó claro es que vídeos viralizados en TikTok, en los que se veía a marroquíes celebrar haber entrado en Ceuta sin obstáculos, generaron un efecto llamada masivo y espontáneo que desbordó cualquier planificación previa.
Los informes no vinculan los sucesos a la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia pocos días antes, algo que varios medios habían sugerido. Sí los conectan, en cambio, con el acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europea sobre Gibraltar, que incorpora el Peñón al espacio Schengen bajo control fronterizo español, y que ha reabierto en medios marroquíes el debate sobre el estatus de las dos ciudades autónomas.
La respuesta no puede ser solo militar
Tras el fracaso del nuevo intento de asalto convocado para el 15 de agosto, que las fuerzas de seguridad marroquíes bloquearon por completo, los expertos advierten de que el despliegue de más de 3.000 soldados en Ceuta no basta como respuesta estratégica. La solución, insisten, debe ser diplomática y europea. Las amenazas híbridas están recogidas en la doctrina de la OTAN y en la Brújula Estratégica de la Unión Europea, pero el consenso sobre cómo responderlas sigue sin existir, y el Gobierno español no parece haber articulado aún una estrategia clara más allá de la contención sobre el terreno.






