Rusia ha impuesto el racionamiento de combustible en miles de estaciones de servicio. La causa es doble: los drones ucranianos de Zelenski han golpeado repetidamente las refinerías del país hasta paralizar cerca del 30% de la producción de gasolina y el 25% de la capacidad de refinación, mientras el frente devora ingentes cantidades de carburante para mantener operativos tanques, blindados y camiones de suministro frente al consumo particular en las gasolineras.
Lukoil ha sido una de las primeras grandes compañías en actuar, limitando el suministro a 100 litros por vehículo en la región de Moscú. Gazprom ha adoptado restricciones similares: 100 litros de gasolina y 150 de diésel. Otras estaciones son aún más estrictas y fijan el techo en 60 litros de gasolina por repostaje. El objetivo declarado es evitar el acaparamiento y las compras de pánico, pero el digital Fontanka apunta a que en San Petersburgo las medidas responden directamente a interrupciones en la cadena de suministro.
El Kremlin también ha prohibido la exportación de queroseno, que queda reservado para uso interno. Rusia es el cuarto mayor consumidor de gasolina del mundo, con 52.000 millones de litros el año pasado, solo por detrás de Estados Unidos, China y Brasil. Las restricciones perjudican especialmente al transporte de mercancías, y las colas ante las gasolineras se multiplican.
El ‘Davos ruso’, entre columnas de humo
La ofensiva ucraniana ha alcanzado una cadencia sostenida. En los últimos quince días, los proyectiles han caído sobre refinerías en Yaroslavl, Samara, Tuapse, Ufá, Perm y Kirishi, además de puertos y depósitos en Krasnodar y la región de Leningrado. El miércoles, justo en la jornada inaugural del Foro Económico Internacional de San Petersburgo —el llamado ‘Davos ruso’—, los drones golpearon una de las tres principales refinerías del Báltico ante la vista de los más de 20.000 asistentes llegados de un centenar de países. Volodímir Zelenski repitió la jugada al día siguiente, lanzando cientos de aparatos no tripulados sobre una quincena de regiones.
El Kremlin respondió prometiendo una «respuesta sistemática» y represalias «inevitables». Vladímir Putin apuntó directamente a Occidente: «Los patrocinadores occidentales suministran a Ucrania una gran cantidad de drones de diferente tipo, incluido de largo alcance», denunció. Su Ministerio de Defensa aseguró haber interceptado 272 aparatos en una sola jornada, aunque reconoció cuatro muertos por impactos en Crimea.
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio advirtió de un «riesgo de escalada» y criticó que «ninguna de las dos partes ha estado dispuesta a hacer las concesiones necesarias», aunque señaló de forma particular al lado ruso. Añadió que la Casa Blanca está «lista» para colaborar en el fin del conflicto.
La región más castigada sigue siendo Crimea, anexionada por Rusia, donde rige desde finales de mayo un límite de 20 litros por persona y vehículo mediante cupones, en plenas vísperas de la temporada turística. En las zonas fronterizas de Bélgorod y Kursk está prohibido incluso llenar bidones. No es la primera vez: en otoño de 2025 varias regiones ya vivieron situaciones similares, y en Moscú algunas gasolineras llegaron a cerrar temporalmente.






