El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha intensificado la ofensiva militar contra Irán tras un nuevo ataque selectivo dirigido contra la cúpula iraní. El ministro de Inteligencia de Irán, Esmail Jatib, murió este miércoles en un ataque atribuido a Israel, según confirmó el presidente iraní, Masud Pezeshkián. La operación se suma a una cadena de golpes contra altos cargos del régimen desde el inicio de la guerra a finales de febrero.
La estrategia israelí apunta directamente a la cúpula iraní con el objetivo de erosionar la estructura de poder de la República Islámica y acelerar posibles fisuras internas. “Nadie tiene inmunidad en Irán y todos están en el punto de mira”, advirtió el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, en una declaración que refleja el enfoque adoptado por el Gobierno israelí desde el comienzo del conflicto.
La muerte de Jatib se produce después de otras operaciones contra dirigentes iraníes, entre ellos Ali Lariyaní y Gholamreza Soleimani, dos figuras relevantes del aparato de seguridad iraní. Estos ataques han reducido progresivamente el número de dirigentes clave que permanecen operativos dentro del régimen.
Israel intensifica los ataques selectivos para golpear la cúpula iraní
Jatib ocupaba el Ministerio de Inteligencia desde 2021 y supervisaba operaciones de espionaje, vigilancia y acciones encubiertas dentro y fuera de Irán. Su eliminación se enmarca en una estrategia más amplia que busca debilitar las capacidades operativas del régimen iraní.
Las autoridades israelíes han ampliado las reglas de actuación para sus fuerzas armadas. Según fuentes oficiales, Netanyahu y Katz han autorizado al ejército a eliminar a altos mandos iraníes sin necesidad de nuevas aprobaciones políticas cuando las condiciones operativas lo permitan.
En paralelo, Estados Unidos y Israel han atacado infraestructuras energéticas estratégicas en Irán. Uno de los objetivos fue una refinería en el complejo energético de Pars Sur, una zona clave para la producción mundial de gas natural situada en el Golfo Pérsico. El ataque provocó un incendio en las instalaciones y contribuyó a elevar el precio del petróleo Brent hasta los 109 dólares por barril.
El impacto energético revela que la guerra ya tiene efectos globales. El precio del gas europeo también registró subidas relevantes, lo que refleja la sensibilidad de los mercados ante cualquier amenaza sobre las infraestructuras energéticas del Golfo.






