Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, lanzó esta semana una advertencia directa a los aliados europeos: la era en la que Europa se beneficiaba de la protección estadounidense sin asumir costes equivalentes ha terminado. Sus declaraciones, realizadas en una rueda de prensa en el Pentágono, se producen en un momento de tensión creciente dentro de la Alianza Atlántica, agravado por la filtración de un supuesto correo interno en el que se planteaba la exclusión de España de la OTAN, y por el cierre del estrecho de Ormuz decretado por Irán como represalia a la ofensiva lanzada por Washington e Israel el pasado 28 de febrero.
«Europa y Asia se han beneficiado de nuestra protección durante décadas, pero la época de aprovecharse de los demás ha llegado a su fin», afirmó Hegseth, quien reclamó socios «capaces» y «leales» que entiendan que una alianza implica reciprocidad. El tono fue especialmente duro respecto a la respuesta europea ante el bloqueo naval sobre las costas iraníes.
Hegseth contra la cumbre europea: «Menos conferencias y más barcos»
El secretario calificó de «tonta» la reunión organizada por Francia y Reino Unido la semana pasada, en la que unos 50 países debatieron una misión defensiva para garantizar el tránsito marítimo por Ormuz. «Tal vez deberían empezar a hablar menos, a celebrar menos conferencias ostentosas en Europa y, en su lugar, subirse a un barco», señaló, subrayando que el estrecho afecta «mucho más» a las economías europeas y asiáticas que a la estadounidense, que cuenta con «abundantes reservas propias» de energía.
La afirmación no es baladí: alrededor del 20% del petróleo mundial y aproximadamente un tercio del gas natural licuado global transitan por esa vía. El cierre impuesto por Teherán ha disparado la presión sobre los gobiernos europeos para adoptar una postura más activa, algo que Washington ya no está dispuesto a liderar en solitario.
El bloqueo a Irán y las negociaciones estancadas
Hegseth confirmó que el bloqueo naval sobre Irán seguirá vigente «durante el tiempo que sea necesario, lo que decida el presidente Trump«. Hasta la fecha, EE.UU. ha interrumpido el paso de 34 buques desde el inicio de la operación. El jefe del Pentágono también reconoció que el tráfico comercial por el estrecho es «mucho más limitado de lo que a cualquiera le gustaría ver», aunque descartó cualquier urgencia negociadora: «Tenemos todo el tiempo del mundo, y no estamos ansiosos por cerrar un acuerdo».
Las negociaciones entre Washington y Teherán siguen sin avanzar. La primera ronda, celebrada este mes en Pakistán, concluyó sin resultados. Irán exige el levantamiento del bloqueo como condición previa a cualquier acuerdo y plantea que los buques puedan cruzar libremente por el lado omaní del estrecho, una propuesta que EE.UU. no ha aceptado. Mientras tanto, el presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, detalló la incautación del petrolero iraní Touska y la captura de dos grandes buques cisterna vinculados a Irán en el Indopacífico, como muestra del alcance operativo del bloqueo.
En Madrid, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió a la polémica sobre la posible exclusión española de la OTAN con «tranquilidad absoluta», una reacción que contrasta con la gravedad de las advertencias que llegan desde Washington y que revela, una vez más, la dificultad del Ejecutivo para calibrar la dimensión real de los desafíos geopolíticos en curso.»,
«social_copy»: «Pete Hegseth advierte a Europa: la era de beneficiarse de la protección de EE.UU. sin reciprocidad ha terminado. El secretario de Defensa presiona a los aliados para que se impliquen militarmente en el estrecho de Ormuz, mientras las negociaciones con Irán siguen bloqueadas.






