La incorporación de una enfermera ortogeriátrica a la atención a los pacientes mayores con fractura de cadera ha permitido mejorar de forma significativa este abordaje, optimizando los resultados clínicos y la estancia hospitalaria y reforzando el trabajo conjunto entre los servicios de Geriatría y Cirugía Ortopédica y Traumatología, según un estudio realizado por el Hospital Universitario Rey Juan Carlos -hospital público de la Comunidad de Madrid- y recientemente publicado en la revista European Geriatric Medicine.
La figura de la enfermera ortogeriátrica aporta una atención más especializada y centrada en las necesidades de las personas mayores, ayudando a detectar precozmente problemas geriátricos como el delirium, las úlceras por presión o el deterioro funcional, afirma una de las autoras del estudio, la Doctora Verónica García, especialista del Servicio Geriatría y de la Unidad de Ortogeriatría del centro mostoleño.
Hemos observado menos complicaciones durante el ingreso, especialmente una reducción importante del tiempo que los pacientes permanecen encamados tras la cirugía, algo clave en este tipo de pacientes tan frágiles, señala por su parte Clara Valverde, enfermera de práctica avanzada en Ortogeriatría del mismo servicio, también autora del estudio.
Reducción de complicaciones durante el ingreso
Concretamente, la aparición de úlceras por presión graves, junto con el delirium y la inmovilidad prolongada, se redujo del 59,8 al 47,2 por ciento. Los resultados también revelan que la inmovilidad prolongada tras la cirugía pasó del 30,2 al 13,1 por ciento, mientras que la estancia hospitalaria se redujo de una media de 10 a 7 días. En cuanto a la mortalidad intrahospitalaria, descendió del 5,4 al 3,1 por ciento.
La investigación comparó dos periodos: antes de contar con esta figura especializada (2017-2019) y después de su incorporación (2022-2023), incluyendo un total de 776 pacientes con una edad media de 87 años, y un 78 por ciento de mujeres.
Importancia de la movilización temprana
La movilización temprana es fundamental, ya que permanecer mucho tiempo en cama aumenta el riesgo de complicaciones como las citadas delirium y úlceras por presión, así como la pérdida de masa muscular, las infecciones o una mayor dependencia funcional. Sentar y movilizar al paciente en las primeras 24 horas tras la cirugía mejora la recuperación y favorece que pueda volver antes a su situación funcional previa, expresa Valverde.
Esto se logra gracias al trabajo coordinado de un equipo multidisciplinar en el que participan profesionales asistenciales de los servicios de Geriatría, Cirugía Ortopédica y Traumatología, Enfermería, Rehabilitación, Fisioterapia y Anestesiología. La enfermera ortogeriátrica desempeña un papel especialmente importante en la coordinación de cuidados, identificando riesgos y favoreciendo una movilización precoz y segura adaptada a cada paciente.
Para el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, la incorporación de esta nueva figura de Enfermería ha supuesto consolidar un modelo de atención más especializado, coordinado y centrado en el paciente mayor frágil, concluye la Doctora García. Además, este trabajo convierte al centro mostoleño en uno de los primeros de España en analizar específicamente el impacto de esta figura dentro de la vía clínica de fractura de cadera, apoyando su incorporación como parte esencial de los equipos de Ortogeriatría.






