El Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó este miércoles el lanzamiento de una segunda oleada de ataques contra territorio iraní, con el objetivo declarado de degradar las capacidades militares con las que Teherán amenaza la libre navegación por el estrecho de Ormuz. La nueva ronda de bombardeos se produjo a las 15.00, hora del este, apenas horas después de la primera oleada de la jornada.
Desde sus redes sociales, el CENTCOM subrayó que los ataques buscan «hacer que Irán rinda cuentas, siguiendo las instrucciones del comandante en jefe», en referencia al presidente Donald Trump. La operación amplía así una campaña militar que, según datos del Ministerio de Sanidad iraní, ha causado ya al menos 35 muertos —entre ellos dos mujeres y un menor— y más de 300 heridos desde que comenzaron los bombardeos en julio.
Trump endurece el tono y evita fijar plazos
Trump aprovechó sus declaraciones a la prensa para elevar la presión retórica sobre Teherán, rechazando establecer un límite temporal antes de ordenar ataques contra infraestructuras críticas como centrales eléctricas. «No me gusta fijar plazos, pero ellos ya lo saben más o menos; conocen la historia. Más les vale portarse bien», afirmó. También aseguró haber recibido una nueva señal de interés iraní para negociar: «Recibimos una llamada justo cuando venía para acá, y quieren reunirse conmigo (…) Son gente desagradable, pero quieren llegar a un acuerdo».
En paralelo, el presidente participó en una cumbre en Pensilvania donde anunció una inversión de casi 8.700 millones de euros en industria de defensa, con la promesa de generar más de 4.000 empleos en la región. El anuncio combina el músculo militar con un mensaje de política doméstica en clave electoral.
Impactos cerca de un hospital oncológico en Ahvaz
Del lado iraní, las autoridades confirmaron el impacto de un proyectil en las inmediaciones de Bandar Abbas, en el sur del país, sin precisar víctimas en ese punto. Más grave resultó la situación en Ahvaz, capital de la provincia de Juzestán, donde los ataques alcanzaron zonas cercanas al Hospital Shahid Baghbani, un centro especializado en pacientes oncológicos que ya ha iniciado su evacuación.
El portavoz del Ministerio de Sanidad, Hosein Kermanpour, describió escenas de pánico entre pacientes y acompañantes: «Algunos han huido aterrorizados por el fuerte ruido y las intensas sacudidas, ¡y ahora solo quedan los enfermos más graves!». Las regiones de Hormozgan, Sistán y Baluchistán, y Juzestán concentran, según las autoridades iraníes, los mayores daños acumulados desde el inicio de la campaña.
La escalada deja el margen diplomático en un terreno cada vez más estrecho, con Teherán denunciando impactos sobre infraestructura civil y Washington sin señales de querer pausar la presión militar.






