Ucrania afronta nuevos apagones generalizados en un momento especialmente sensible, a las puertas de una nueva ronda de negociaciones de paz con Rusia prevista en Abu Dabi y bajo mediación estadounidense. Los cortes de suministro eléctrico han afectado este fin de semana a infraestructuras clave del país, reflejando el deterioro estructural del sistema energético tras meses de ataques rusos sostenidos.
El metro de Kiev, una de las arterias esenciales de la capital y habitualmente operativo incluso durante bombardeos intensos, suspendió temporalmente su servicio por problemas de voltaje en la red. El alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko, confirmó que las estaciones permanecieron abiertas como refugios antiaéreos, una función que cumplen de manera habitual desde el inicio de la invasión rusa. Más de 800.000 personas utilizan a diario este sistema de transporte, lo que subraya el impacto inmediato de los apagones sobre la vida cotidiana.
Las interrupciones se extendieron a otras regiones del país. En Sumi, al norte, se paralizó el servicio de trolebuses y se produjeron cortes en el suministro de agua y alcantarillado. En Vínitsia, al oeste, la principal estación de bombeo dejó de funcionar, provocando la interrupción total del abastecimiento de agua en la ciudad. Según la Organización Internacional de la Energía Atómica, la central nuclear de Chernóbil también perdió de forma puntual el suministro eléctrico externo, aunque las autoridades trabajan para estabilizar la red y descartan riesgos inmediatos para la seguridad nuclear.
Más allá de Ucrania
El impacto del deterioro energético ucraniano ha traspasado fronteras. Moldavia registró apagones en su capital, Chisinau, debido a los problemas en la red eléctrica ucraniana, según confirmaron las autoridades locales. Este efecto dominó refuerza la dimensión regional de la crisis energética derivada del conflicto.
Los apagones se producen pese a que Rusia ha detenido temporalmente los ataques directos contra el sistema energético ucraniano, en el marco de una tregua parcial solicitada por el presidente estadounidense, Donald Trump, y aceptada por Vladímir Putin ante la ola de frío extremo. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó que desde la noche del jueves no se han registrado nuevos ataques de este tipo, aunque el Kremlin advirtió de que la tregua concluirá este domingo.
Negociaciones de paz
En paralelo, Moscú y Kiev se preparan para retomar las conversaciones de paz en Abu Dabi. Mientras el emisario ruso Kiril Dmitriev mantiene contactos con representantes de la Administración estadounidense, el Kremlin evita confirmar una fecha cerrada para la segunda ronda de negociaciones.
La persistencia de los apagones, en plena bajada de temperaturas que alcanzan niveles extremos en Ucrania y Rusia, añade presión a un proceso diplomático frágil y evidencia que el estado del sistema energético seguirá siendo un factor central en cualquier escenario de negociación futura.






