Lai Ching-te tenía previsto aterrizar en Eswatini este miércoles. No llegó. Madagascar, Mauricio y Seychelles retiraron el permiso de sobrevuelo a su avión presidencial en la víspera del viaje, cerrando el espacio aéreo al único presidente que aún reconoce a la República de China en el continente africano. Taipéi lo calificó de cancelación «por motivos de seguridad». Pekín lo celebró como un éxito propio.
El monarca absoluto de Eswatini, Mswati III, había preparado una recepción de cinco días para Lai Ching-te con motivo del 40 aniversario de su entronización. El pequeño reino —apenas un millón de habitantes, conocido hasta 2018 como Suazilandia— mantiene uno de los lazos diplomáticos más sólidos con Taiwán: Taipéi tiene allí una de las dos únicas embajadas presentes en Mbabane, su capital.
El boicot aéreo evitó, además, que Mozambique y Sudáfrica —vecinos directos de Eswatini— tuvieran que pronunciarse. No es casualidad: el mismo martes en que se bloqueó el vuelo, el presidente mozambiqueño Daniel Chapo se reunía en Pekín con Xi Jinping.
Un patrón de fracasos diplomáticos
Este no es el primer viaje de Lai Ching-te que acaba cancelado. El año pasado, una gira prevista a Guatemala, Belice y Paraguay se frustró en plena escalada arancelaria entre Donald Trump y Xi Jinping, cuando Washington decidió que una escala de Lai en Nueva York era un riesgo que no merecía la pena asumir. En dos años de mandato, el presidente taiwanés solo ha completado una gira diplomática: la que le llevó a tres microestados del Pacífico —Palau, Islas Marshall y Tuvalu— con una población conjunta de 69.000 personas.
El contraste con la oposición interna es llamativo. Cheng Li-wun, líder del Kuomintang, se reunió hace apenas doce días con Xi Jinping en Pekín, en el primer encuentro de ese nivel político en una década. Mientras la presidenta de la oposición accede al líder chino, Lai no puede ni llegar a Eswatini.
Desde Taipéi, un portavoz atribuyó la cancelación a «coacciones económicas de Pekín». El Gabinete de Asuntos de Taiwán del gobierno chino lo negó y agradeció el apoyo africano al principio de «una sola China». Esa influencia tiene fecha: en menos de una semana, Pekín oficializará la exención total de aranceles para 53 países africanos. Todos, menos Eswatini.
Con todo, el aislamiento diplomático de Taiwán no equivale a vulnerabilidad militar. Este mes, Washington firmó nuevos contratos de armamento con Taipéi por valor de 5.690 millones de dólares. Y Japón, cuya primera ministra Sanae Takaichi envió una ofrenda al santuario de Yasukuni mientras 120 diputados lo visitaban en persona, hizo cruzar un destructor por el estrecho de Formosa el pasado viernes. China respondió con una flotilla que, a su regreso, transitó entre las islas del archipiélago de Okinawa. La tensión en el Indo-Pacífico no da tregua.






