La derrota electoral de Víktor Orbán el pasado 12 de abril ha bastado para mover lo que meses de presión diplomática no lograron: el desbloqueo del préstamo de 90.000 millones de euros que la Unión Europea acordó para sostener a Ucrania y que Budapest retenía como rehén de sus exigencias. Los embajadores de los Veintisiete aprobaron este miércoles de forma preliminar el paquete financiero, con expectativas de confirmación definitiva antes de este jueves por la tarde, justo a tiempo para la cumbre informal de líderes europeos en Chipre, donde Volodímir Zelenski tiene asiento y Orbán, no.
El oleoducto Druzhba, la llave que abrió la caja
El Gobierno húngaro había condicionado su voto favorable a la reanudación del flujo de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, dañado por un ataque durante la guerra. Este martes, tras una conversación entre Zelenski y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, Kiev confirmó la conclusión de las reparaciones. A primera hora del miércoles, el grupo petrolero húngaro MOL anunció que el operador ucranio del oleoducto estaba listo para reanudar el tránsito hacia Hungría y Eslovaquia. Los embajadores europeos esperaron expresamente a esa confirmación antes de avanzar con el punto del préstamo en su agenda.
La mecánica escogida para acelerar el proceso es el llamado «procedimiento por escrito»: cualquier delegación que mantenga objeciones debe manifestarlas antes del jueves por la tarde. El silencio equivale a aprobación. Budapest, según fuentes diplomáticas, ya indicó al inicio de la reunión que no pondrá nuevas objeciones.
Kallas ya trabaja en el paquete 21 de sanciones
El desbloqueo no se limita al préstamo. Los embajadores aprobaron también de forma provisional el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, frenado desde febrero por Hungría y Eslovaquia. La alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas, anunció el martes en Luxemburgo que ya se trabaja en el paquete número 21, que entrará en preparación en cuanto el vigésimo sea oficial.
«El desbloqueo es la señal correcta en las circunstancias actuales», declaró Zelenski, añadiendo que «es importante que el paquete de apoyo europeo entre en vigor de manera operativa y rápida.» Kallas fue más cauta: «Esperamos un acuerdo en 24 horas, pero no quiero gafarlo.»
El préstamo, acordado en la cumbre de diciembre, incluía una cláusula de exención para los países más reacios —Hungría, Eslovaquia y República Checa— y solo deberá ser devuelto por Kiev cuando Rusia compense los daños de guerra. Con la transición política en Budapest en marcha tras 16 años de gobierno iliberal, Bruselas recupera una palanca que Orbán llevaba meses bloqueando, y lo hace justo cuando el reloj de Ucrania no admite más demoras.






