Donald Trump amenazó este miércoles con dar una «brutal paliza» a Irán después de que fuerzas vinculadas a Teherán lanzaran un ataque sorpresa con misiles contra instalaciones y activos estadounidenses en Jordania. Las tropas de EEUU en la zona contaron con apenas «unos minutos» para interceptar los proyectiles, según el propio mandatario.
En una llamada telefónica con la cadena Fox News, el presidente estadounidense fue contundente: «Golpeará duro» a Irán, que «recibirá una paliza» por lo ocurrido. Trump situó los ataques en Jordania dentro de un patrón más amplio de agresiones contra objetivos norteamericanos en la región, que Teherán y sus milicias aliadas ejecutan como represalia por los bombardeos contra territorio iraní.
Milicias, Irak y una negociación que sigue viva
Cuando los periodistas le preguntaron por los ataques contra posiciones de milicias proiraníes en Irak, que han dejado al menos veinte muertos hasta el momento, Trump apuntó a una posible coordinación con el Gobierno de Bagdad. Describió a esas milicias como un «cáncer para el mundo», una retórica que endurece el tono de Washington pero que, por ahora, no cierra del todo la puerta diplomática.
Y ahí reside la principal tensión del momento: a pesar de la escalada verbal, Trump insistió en que dejará a su equipo negociador seguir manteniendo conversaciones con las autoridades iraníes. Un doble mensaje que mezcla amenaza y apertura, y que refleja la complejidad de una crisis en la que Washington aún no ha definido con claridad hasta dónde está dispuesto a llegar.
Por su parte, Teherán ya había trasladado esta misma semana que detendría los ataques contra intereses estadounidenses en la zona siempre y cuando Washington mantuviera la suspensión de los bombardeos. Una señal que los negociadores americanos deberán ahora sopesar mientras Trump eleva la presión pública desde la pantalla.
El episodio en Jordania añade un nuevo frente a una región que acumula tensiones desde el inicio del conflicto en Gaza, y que convierte cada movimiento de EEUU e Irán en un cálculo con consecuencias difíciles de controlar.






