El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, confirmó este lunes que las negociaciones entre Irán y Estados Unidos han registrado progresos, pero enfrió las expectativas al advertir que «nadie puede decir que la firma de un acuerdo sea inminente». Una declaración que llega después de semanas de contactos indirectos y que sitúa las conversaciones en una fase avanzada, aunque todavía incierta.
Baqaei atribuyó los avances a «múltiples semanas de conversaciones a través de la mediación de Pakistán» y señaló que Washington ha mostrado «algún tipo de dudas» en las últimas horas. «Hacer frente a puntos de vista contradictorios dificulta cualquier proceso», afirmó el portavoz, quien también descartó por el momento el desplazamiento de una delegación iraní a Islamabad.
Uno de los elementos más relevantes de la jornada fue la aclaración sobre el alcance real de las negociaciones: el programa nuclear iraní, eje central de la tensión con Occidente durante años, queda por ahora fuera de la mesa. «El foco de las negociaciones es poner fin a la guerra y, en esta etapa, no estamos discutiendo detalles sobre el programa nuclear», subrayó Baqaei. Teherán sí ha fijado, en cambio, una condición explícita: cualquier entendimiento deberá incluir «un cese de hostilidades en todos los frentes, incluido Líbano».
Ormuz, la UE y los tuits de Trump
El portavoz iraní también abordó la cuestión del Estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más estratégicas del planeta. Baqaei defendió que Irán «no busca recaudar peajes» y enmarcó las acciones de Teherán y Omán para desarrollar un protocolo de paso seguro como «un paso responsable» ante lo que calificó de una inseguridad impuesta por Estados Unidos. «El estrecho de Ormuz estaba abierto antes de la agresión contra Irán», recordó.
También dirigió críticas directas a la Unión Europea, a la que acusó de no haber adoptado «una postura responsable» ante el conflicto. Según Baqaei, si Bruselas hubiera aplicado el derecho internacional con coherencia, «quizá no hubiera surgido la situación actual». Una acusación que apunta a la inacción europea como factor agravante de la crisis regional.
Cuanto a las provocaciones digitales del presidente Donald Trump, entre ellas una imagen en la que Irán aparece en un mapa con la bandera estadounidense, Baqaei optó por el descrédito calculado: «Las amenazas y las caricaturas son parte de la política en la otra parte del mundo». Y añadió: «Si tenemos que responder a los tuits y fotos de la otra parte, no lograremos las cosas importantes».
La postura de Teherán dibuja así un escenario en el que las conversaciones avanzan, pero con fricciones visibles y sin un calendario definido. El programa nuclear permanece intacto como palanca de negociación futura, y la cuestión del Estrecho de Ormuz añade otra capa de presión a un proceso diplomático que todavía está lejos de resolverse.






