Suiza

Suiza rechaza en referéndum limitar su población para frenar la inmigración

Suiza rechazó en referéndum establecer un límite de población para frenar la inmigración, pero el 45% de votos a favor revela una profunda fractura entre ciudades y cantones rurales

Referéndum en Suiza. Foto: ©Kecko/ Flickr.

Suiza dijo ‘No’ este domingo en referéndum a limitar legalmente su población a 10 millones de habitantes antes de 2050, una medida que buscaba restringir la inmigración mediante mecanismos tan drásticos como cancelar la libre circulación de personas con la UE o suspender la reagrupación familiar. El resultado, con un 55% en contra y un 45% a favor, no invita al triunfalismo: casi la mitad del electorado suizo respaldó una propuesta que los principales partidos, sindicatos y organizaciones empresariales habían rechazado de forma unánime.

Los socialdemócratas celebraron una «victoria histórica para una Suiza abierta» y en Bruselas se respiró con alivio. Una aprobación de la iniciativa habría obligado a Berna a rescindir el Acuerdo sobre la Libre Circulación de Personas vigente desde 2002, que garantiza a los ciudadanos de la UE acceso no discriminatorio al mercado laboral suizo. El vínculo entre ambas partes habría entrado en una zona de turbulencia difícil de gestionar.

Una fractura entre ciudad y campo

El mapa del voto dibuja una Suiza profundamente dividida. En ciudades como Basilea o Zúrich, una mayoría clara rechazó la propuesta del Partido Popular Suizo (SVP). En cantones rurales de habla alemana como Schwyz, la iniciativa obtuvo el respaldo suficiente para imponerse. La brecha urbano-rural, tan familiar en otras democracias europeas, se expresa en Suiza a través de su sistema de democracia directa con una nitidez infrecuente.

La participación fue extraordinaria: entre el 50% y el 65% según el cantón, una de las diez más altas desde que se introdujo el sufragio femenino en 1971. El politólogo Lukas Golder, de la firma demoscópica GFS Bern, lo atribuye al «alto nivel de emociones en una situación geopolíticamente incierta» y a las «elevadas cantidades de dinero invertidas en la campaña». Una movilización de este calibre no es un accidente: refleja que la cuestión migratoria genera una tensión real en la sociedad suiza.

Y eso que la inmigración que preocupa al SVP tiene poco que ver con la imagen habitual del debate migratorio europeo. Los extranjeros representan ya alrededor del 27% de la población, procedentes mayoritariamente de Italia, Alemania y Portugal, y en su mayoría llegan con contrato de trabajo y un nivel adquisitivo por encima de la media. El partido los señala, sin embargo, como responsables de la presión sobre la vivienda, las infraestructuras y el transporte, y reprocha que muchos de ellos se comuniquen en inglés en lugar de en francés o alemán.

El SVP anuncia la próxima batalla

Los detractores de la iniciativa advertían de consecuencias económicas severas. El sistema sanitario suizo emplea a 40.000 médicos extranjeros y 20.000 enfermeros de otras nacionalidades. Prescindir de esa mano de obra cualificada, argumentaban empresas y sindicatos, habría provocado una fuga de talento y un éxodo empresarial difícil de revertir.

Marcel Dettling, presidente del SVP, calificó el resultado de «duro golpe para Suiza» y anunció que el partido desplazará la lucha «hacia las relaciones con la UE». En concreto, advirtió de que «es importante evitar la expansión de la libre circulación de personas a toda costa dentro del nuevo paquete de tratados con la UE que está sobre la mesa». El referéndum no cierra el debate: lo traslada al siguiente escenario.

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