Negociaciones Estados Unidos-Irán

Trump da por cerrado el acuerdo con Irán y anuncia la reapertura del Estrecho de Ormuz

Trump cancela los ataques prometidos contra Irán y anuncia un acuerdo que incluiría la reapertura del Estrecho de Ormuz, pero Teherán desmiente haber aprobado ningún memorando con Washington

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la presentación de Proyecto Libertad. Foto: ©The White House/ Oficial/ Facebook.

Donald Trump anunció este jueves que había cancelado los ataques militares programados contra Irán al asegurar que las negociaciones habían alcanzado «el más alto nivel de liderazgo iraní». El presidente de Estados Unidos proclamó además que un acuerdo estaba prácticamente cerrado y que la firma, que implicaría la reapertura del Estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval, podría producirse este fin de semana en Europa. Teherán, sin embargo, desmintió de inmediato cualquier progreso concreto.

Horas antes, Trump había prometido un ataque «muy duro por la noche» contra la república islámica. Según sus propias palabras, el objetivo final incluía tomar el control de las instalaciones petroleras del país, con mención explícita a la isla de Jarg, en el Golfo Pérsico, donde se concentran las principales terminales de crudo iraní. «En algún momento en un futuro no muy lejano, tomaremos la isla de Jarg», afirmó, trazando un paralelismo con Venezuela.

El giro fue brusco. En una publicación en redes sociales y una comparecencia no prevista en el Despacho Oval, Trump describió un acuerdo respaldado por más de una docena de países de la región, desde Israel y Arabia Saudita hasta Turquía y Pakistán. Confirmó que él no viajaría a la firma, coincidiendo con su 80 cumpleaños, pero que enviaría al vicepresidente JD Vance y a los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner.

Teherán contradice a Trump

La agencia iraní Fars citó a «una fuente informada» para desmentir que Irán hubiera aprobado ningún proyecto de acuerdo ni memorando inicial con Washington. El desmentido llegó mientras Trump aseguraba ante la prensa que «hemos ganado la guerra» y que los iraníes habían aceptado renunciar al arma nuclear. La contradicción entre ambas versiones resume la volatilidad de unas negociaciones que ya en semanas anteriores el propio presidente había dado por avanzadas, antes de romper el tono optimista el 10 de junio, cuando acusó a Teherán de entorpecer el proceso. Ese mismo día, la Guardia Revolucionaria impactó contra un helicóptero Apache estadounidense en el Estrecho de Ormuz.

El principal escollo sigue siendo Benjamin Netanyahu. El primer ministro israelí, cuyo gobierno de extrema derecha lleva décadas considerando a Irán una amenaza existencial, rechaza cualquier acuerdo que no elimine el programa de misiles iraní. Netanyahu también se resiste a frenar las operaciones contra Hizbulah en el sur del Líbano, precisamente una de las condiciones que Teherán exige para avanzar en las negociaciones. La milicia chií, apoyada por Irán y cuya actividad se intensificó tras el inicio de la ofensiva israelí sobre Gaza, sigue lanzando drones de fabricación iraní sobre el norte de Israel con una eficacia que Tel Aviv no esperaba.

El reloj económico aprieta a Washington

Detrás de la urgencia de Trump hay cifras que incomodan. El Banco Mundial advirtió este jueves de que el crecimiento mundial previsto se sitúa en el 2,5%, el nivel más bajo desde el año posterior a la pandemia. La inflación en Estados Unidos ha subido al 4,2%. Y los republicanos afrontan las elecciones de medio mandato con la presión de presentar resultados. Para Trump, cerrar esta guerra no es solo una victoria diplomática: es una necesidad política.

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