Reino Unido

Starmer afronta su mayor crisis política mientras el caso Epstein sacude a la monarquía británica

El caso Epstein pone en jaque al Gobierno de Keir Starmer y a la monarquía británica, reabriendo una crisis institucional que cuestiona la estabilidad política y la gestión del poder en el Reino Unido

El rey Carlos III conversaba con el primer ministro británico, Keir Starmer, el 21 de octubre de 2025 en Londres. Foto: ©Number 10/ Oficial.

La difusión de una nueva tanda de documentos vinculados a Jeffrey Epstein ha colocado al Reino Unido ante una crisis institucional de calado que trasciende el escándalo individual y afecta directamente a la estabilidad del Gobierno de Keir Starmer y a la reputación de la monarquía británica. Aunque ni el primer ministro ni el rey Carlos III figuran en los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, las conexiones reveladas han activado una dinámica de desgaste político e institucional con consecuencias difíciles de contener.

El impacto de los documentos, publicados a finales de enero, ha sido especialmente severo en Londres. A diferencia de Washington, donde el Ejecutivo de Donald Trump ha logrado amortiguar el golpe, el entorno de Starmer ha entrado en una fase de implosión progresiva. El primer ministro ha perdido a figuras clave de su equipo y afronta una creciente presión interna tras la designación de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, una decisión que hoy se percibe como un error estratégico. Mandelson, veterano dirigente laborista, mantiene vínculos conocidos con Epstein y se encuentra bajo investigación policial por una presunta filtración de información confidencial cuando ejercía responsabilidades ministeriales.

Fragilidad del sistema político británico

El episodio ha reavivado el debate sobre la fragilidad del sistema político británico, que encadena años de inestabilidad y rotación acelerada en Downing Street. La crisis actual cuestiona no solo el criterio de Starmer, sino la capacidad de las élites políticas para anticipar riesgos reputacionales en un contexto de escrutinio global permanente. Según sondeos recientes, una mayoría de ciudadanos considera que el primer ministro debería dimitir, aunque este ha descartado abandonar el cargo y ha optado por atrincherarse políticamente.

El desgaste no se limita al Ejecutivo. La monarquía británica, tradicionalmente presentada como el pilar más sólido del entramado institucional, vuelve a situarse en el centro del foco por la gestión del caso del expríncipe Andrés. Las nuevas revelaciones refuerzan la percepción de que el problema no se circunscribe a conductas individuales, sino a una cultura de protección y silencio prolongado. Carlos III ha adoptado una estrategia inusual al expresar públicamente su disposición a colaborar con la policía, un gesto que busca contener daños, pero que también evidencia la gravedad del momento.

Credibilidad de la corona

Una eventual investigación formal obligaría a Buckingham a abrir sus archivos y comunicaciones internas, un escenario incómodo que podría erosionar aún más la credibilidad de la Corona. La reputación, activo central de la institución, aparece ahora sometida a una tensión inédita desde la llegada del actual monarca.

Más allá de nombres propios, el caso Epstein ha reactivado un debate de fondo sobre la ética del poder, la permeabilidad de las instituciones y la sensación de impunidad en las cúpulas dirigentes. El Reino Unido afronta así una prueba estructural que va más allá de la coyuntura y que pone en cuestión la resiliencia de su arquitectura política en un entorno internacional cada vez menos indulgente.

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