Portugal encamina sus presidenciales hacia un duelo entre António José Seguro y André Ventura, una segunda vuelta que puede redefinir el equilibrio político del país y la relación de fuerzas entre bloques. En la primera ronda celebrada este domingo, Seguro lideró el recuento con el 30,5% de los votos (escrutinio oficial al 96%), mientras Ventura alcanzó el 24,1%. Ningún aspirante cruzó el umbral del 50%, así que el país decidirá el desenlace el 8 de febrero, cuando también quedará más clara la orientación del voto de centroderecha.
El resultado aporta una lectura estructural: el sistema político portugués entra en una fase donde un candidato moderado y con trayectoria institucional compite directamente contra un líder de ultraderecha que aspira a ocupar la jefatura del Estado con una agenda de fuerte polarización. Ventura, al frente de Chega, interpretó la votación como una señal de cambio en el liderazgo del espacio conservador y anunció que intentará concentrar el voto de la derecha, que en esta primera vuelta se repartió entre varios candidatos. La segunda ronda medirá hasta qué punto ese trasvase funciona y cómo responden los votantes de centro ante un escenario binario.
En paralelo, la noche dejó un golpe para el candidato del centroderecha clásico. Luís Marques Mendes, exlíder del PSD, quedó quinto con el 11,9%, por detrás del liberal João Cotrim de Figueiredo (15%) y del almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo (12%). Marques Mendes asumió “la responsabilidad total” del resultado y otorgó libertad de voto a sus electores para la segunda vuelta. El primer ministro Luís Montenegro, que apoyó su candidatura, atribuyó el desenlace a la división del voto y afirmó que no dará “indicaciones” para elegir entre Seguro y Ventura.
Regreso político
El regreso de Seguro destaca por su carácter inesperado. Antiguo líder socialista, dejó la primera línea hace una década tras perder unas primarias internas frente a António Costa, y retomó ahora el protagonismo con una candidatura que tardó en reunir apoyos claros dentro de su espacio. En el campo progresista, candidaturas derrotadas como las vinculadas a Catarina Martins (ex Bloco de Esquerda) o Jorge Pinto (Livre) ya han pedido el voto para Seguro en la segunda vuelta con el objetivo de frenar a Ventura.
La elección tiene además un componente institucional que trasciende la disputa partidista. Portugal funciona como república semipresidencialista, y el presidente puede disolver la Asamblea, destituir al Gobierno, vetar leyes, convocar elecciones o indultar, además de ejercer como jefe supremo de las Fuerzas Armadas. En este contexto, el nivel de participación añade otra señal: la abstención bajó al 46%, el registro más bajo en dos décadas, lo que sugiere un mayor interés ciudadano por un cargo con capacidad real de influir en la estabilidad política.






