La comparecencia de Gertrudis Alcázar, secretaria de José Luis Rodríguez Zapatero durante más de dos décadas, ante la comisión de investigación del Senado sobre la SEPI dejó más sombras que respuestas. Más de un centenar de preguntas sobre Zapatero, las joyas incautadas en su despacho o una presunta sociedad offshore en Dubái se estrellaron contra el mismo muro: el silencio deliberado de la administrativa.
Alcázar compareció sin ceder un solo gesto. Sin afirmaciones, sin negativas, sin matices. Una actitud que, lejos de cerrar el caso, traslada ahora el peso de las respuestas a la Policía y al juez instructor.
Joyas, Dubái y Plus Ultra: las preguntas que el Senado no pudo responder
Entre las cuestiones que quedaron en el aire figuran algunas de notable calado judicial. La senadora del PP Rocío Dívar preguntó directamente por el origen de las joyas halladas en la caja fuerte del despacho del expresidente, cuyo valor superaría el millón de euros según distintas informaciones, y sobre si Alcázar tenía acceso a ese compartimento. También quiso saber quién financia su defensa jurídica.
La senadora de Vox Paula Gómez fue más allá y planteó si las joyas podrían ser una contraprestación en especie por el rescate a Plus Ultra o un pago de comisiones vinculado a Delcy Rodríguez. Asimismo, preguntó si Alcázar elaboró facturas ficticias y contratos simulados para dar cobertura legal a los movimientos del expresidente.
Por su parte, la senadora de UPN María Mar Caballero ahondó en la relación de Zapatero con Santos Cerdán, en sus reuniones con el fiscal general Álvaro García Ortiz y en un mensaje que el expresidente le envió a Alcázar días antes del informe de la UCO sobre el exsecretario de Organización del PSOE: «Es muy confidencial el papel. Sólo para ti. Y rompes el mío».
El Gobierno de Sánchez, en el fondo del escenario
Varias preguntas apuntaron también hacia La Moncloa. Los senadores quisieron saber si Zapatero trataba con miembros del Ejecutivo asuntos relacionados con sus actividades empresariales, qué pintaba en esas reuniones Juanfran Serrano —señalado como mano derecha de Cerdán— y qué contenía el sobre que, según un mensaje desvelado, Zapatero quería entregar en mano al presidente del Gobierno.
El Gobierno de Pedro Sánchez prefiere mantener distancia pública de un caso que, sin embargo, pone en evidencia la estrecha red de contactos entre el expresidente y el actual Ejecutivo. Una comodidad que cada nueva revelación hace cada vez más difícil de sostener.
La pelota queda ahora en el tejado del juez y de las unidades policiales que investigan la causa. Las preguntas formuladas en el Senado no desaparecen por el silencio de Alcázar: se convierten en una hoja de ruta para la instrucción judicial.






