El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha reiterado este jueves en Bruselas que la guerra contra Irán impulsada por Donald Trump y respaldada por Benjamin Netanyahu resulta “ilegal” y carece de justificación dentro del derecho internacional. Al mismo tiempo, el líder socialista ha tratado de rebajar las tensiones que surgieron en los últimos días con el canciller alemán, Friedrich Merz, y con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras las discrepancias iniciales en torno al conflicto.
Durante su llegada al Consejo Europeo celebrado en Bruselas, Sánchez afirmó que las relaciones con Alemania atraviesan un momento de normalidad política pese a la polémica reciente. “Tenemos la mejor de las relaciones”, aseguró el presidente, que busca dar por superado un choque diplomático que reflejó diferencias relevantes dentro de la Unión Europea sobre la respuesta al conflicto en Oriente Próximo.
El Gobierno español mantiene desde el inicio de la crisis una línea argumental basada en la desescalada, el multilateralismo y la defensa del orden jurídico internacional. Sánchez insiste en que la intervención militar contra Irán abre un escenario de inestabilidad prolongada que amenaza con agravar la crisis humanitaria y económica en varias regiones del mundo.
Choque previo entre Sánchez y Merz por Trump y el gasto en defensa
Las fricciones entre Madrid y Berlín se intensificaron después de que Merz acompañara a Trump en la Casa Blanca durante los primeros días de la escalada militar. En aquella comparecencia, el presidente estadounidense calificó a España como un “socio terrible” y llegó a plantear represalias comerciales tras la negativa del Gobierno español a autorizar el uso de las bases militares de Rota y Morón.
El canciller alemán tampoco respaldó públicamente a Sánchez en ese momento. Además, criticó la negativa del presidente español a elevar el gasto en defensa hasta el 5 % del PIB, una cifra que varios aliados de la OTAN defienden como nuevo objetivo estratégico.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reaccionó con dureza a esa postura. El jefe de la diplomacia española declaró que le resultaba difícil imaginar a antiguos líderes alemanes, como Merkel o Scholz, realizando comentarios similares. Berlín respondió después que Merz sí había defendido a España en conversaciones privadas con Trump.
Sánchez ha optado ahora por destacar ese gesto. Según explicó, el canciller alemán transmitió al presidente estadounidense la “solidaridad de Europa con España” frente a cualquier amenaza de coerción comercial.
La polémica europea por el discurso de Von der Leyen
Otra de las tensiones recientes surgió tras un discurso de Von der Leyen en el que dio por superado el orden mundial basado en reglas y señaló la posible caída del régimen iraní como una consecuencia del conflicto. Las palabras provocaron críticas desde el Gobierno español y desde parte de la familia socialdemócrata europea.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el grupo socialista en el Parlamento Europeo, liderado por Iratxe García, también cuestionaron el tono de la intervención.
Dos días después, la presidenta de la Comisión matizó su discurso y defendió que reconocer los cambios del escenario internacional no reduce el compromiso europeo con el orden jurídico global. Sánchez ha dado por suficiente esa aclaración y ha evitado prolongar el enfrentamiento político.






