Péter Magyar, futuro primer ministro de Hungría, ha presentado un gabinete de 16 ministros que mezcla perfiles liberales, conservadores e independientes con el objetivo de reencauzar las relaciones del país con la Unión Europea y desbloquear los fondos europeos congelados durante años por irregularidades en el Estado de derecho y preocupaciones por corrupción. El líder del partido Tisza, vencedor de las elecciones del pasado 12 de abril frente al Fidesz de Viktor Orbán, ha designado ya a 14 de los 16 ministros; las carteras de Interior y Justicia siguen sin asignarse.
Un gabinete diseñado para Bruselas
El perfil del equipo no es casual. Magyar ha apostado por figuras con experiencia internacional, trayectoria técnica y diversidad ideológica, una señal clara hacia la Comisión Europea de que el nuevo Budapest quiere jugar con reglas distintas a las de los últimos 16 años.
Uno de los nombramientos más llamativos es el de Anita Orbán —sin relación familiar con el saliente primer ministro, pese al apellido compartido— al frente de Exteriores. Exdirectora global de Vodafone y exembajadora itinerante en asuntos de seguridad energética, llega al cargo considerado por varios analistas como el más exigente del nuevo ejecutivo.
El futuro titular de Economía y Energía, István Kapitány, fue vicepresidente ejecutivo global de Movilidad en Shell. Romulusz Ruszin-Szendi, para Defensa, fue jefe del Estado Mayor del Ejército húngaro hasta 2023. András Kármán asumirá Hacienda con experiencia en el Banco Nacional de Hungría y en el propio gobierno de Orbán entre 2010 y 2011. Judit Lannert, reconocida investigadora educativa formada en Princeton, llegará a Infancia y Educación después de ser blanco de ataques de medios afines al Fidesz. Y Vilmos Kátai-Németh, abogado que perdió la vista a los 16 años y tiene cinturón negro de aikido, será ministro de Asuntos Sociales, convirtiéndose en el primer ministro invidente de Hungría.
Magyar en Bruselas: el reloj corre
Antes de llegar al cargo, Magyar ya ha iniciado la ofensiva diplomática. Este miércoles se reunió en Bruselas con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y con el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Ambos encuentros giraron en torno a los pasos necesarios para levantar el bloqueo sobre los fondos destinados a Hungría.
«Discutimos los pasos necesarios para desbloquear los fondos de la UE destinados a Hungría, congelados debido a preocupaciones por corrupción y el Estado de derecho», escribió Von der Leyen en redes sociales, añadiendo que la Comisión apoyará el trabajo del nuevo gobierno para «realinearse con los valores europeos compartidos».
Magyar, por su parte, describió el encuentro como «constructivo y fructífero» y confirmó que volverá a Bruselas el 25 de mayo, ya como jefe de Gobierno, para «cerrar el acuerdo político» que permita a Hungría acceder a esos fondos. La constitución del nuevo parlamento está prevista para el 9 de mayo, fecha en la que se espera también que Magyar jure su cargo.
El nuevo primer ministro hereda una relación con Europa profundamente deteriorada. Durante los años de Orbán, Budapest bloqueó de forma sistemática medidas de presión sobre Rusia y de apoyo a Ucrania, mientras la Comisión congelaba miles de millones por las dudas sobre el Estado de derecho. Magyar tiene, como él mismo ha subrayado, prisa por cambiar eso.






