Cumbre Francia-Canadá

Macron y Carney escenifican su unidad frente a Trump en territorio francés codiciado por Washington

Macron y Carney se reunieron en Saint-Pierre-et-Miquelon para reafirmar su alianza frente a las amenazas expansionistas de Trump y explorar una mayor cooperación en energía, pesca y seguridad

El primer ministro de Canadá, con el Presidente Emmanuel Macron, durante su visita a San Pedro y Miquelón, Francia. Foto: ©Gobierno de Canadá/ Oficial.
El primer ministro de Canadá, con el Presidente Emmanuel Macron, durante su visita a San Pedro y Miquelón, Francia. Foto: ©Gobierno de Canadá/ Oficial.

Emmanuel Macron y Mark Carney escenificaron este domingo su unidad frente a las amenazas expansionistas de Donald Trump en un escenario cuidadosamente elegido: el archipiélago atlántico de Saint-Pierre-et-Miquelon, último dominio francés en Norteamérica y territorio que el magnate ha situado abiertamente en su punto de mira.

El archipiélago, a apenas 25 kilómetros de las costas canadienses de Terranova, protagonizó hace unos días uno de los gestos más provocadores de Trump: el presidente estadounidense publicó en sus redes un mapa en el que el enclave aparecía cubierto por la bandera de las barras y estrellas, junto con el resto de Canadá. Celebrar allí la cumbre bilateral no fue, por tanto, una casualidad diplomática, sino una declaración de intenciones.

«En un mundo en crisis, nuestra amistad es una fortaleza. Juntos reafirmamos nuestra soberanía, nuestra libertad de decisión y nuestra voluntad de construir un futuro de paz y prosperidad», afirmó Macron, que también subrayó que ambos países «tienen una misma mirada sobre el periodo que atravesamos».

Carney, por su parte, apeló a «construir una nueva alianza» que se concrete en ámbitos de interés común. La reunión tenía como objetivo sentar las bases de una mayor cooperación en materia de pesca, seguridad y energía. Este último punto resulta especialmente prioritario para París: el alza de precios del combustible derivada de la guerra de Irán ha intensificado el interés francés en diversificar sus fuentes de suministro, y Canadá —uno de los mayores productores mundiales de gas natural licuado— representa una opción estratégica que Europa querría ver orientada más hacia el Atlántico que hacia Asia.

Macron respalda el acercamiento de Canadá a la Unión Europea

La agenda de la cumbre también incluyó el debate sobre las relaciones entre Canadá y la UE, un asunto que ganó tracción el jueves pasado cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abrió la puerta a que Ottawa se convierta en el primer «miembro asociado» del bloque comunitario. «Apoyamos la agenda de acercamiento», confirmó hoy Macron.

Ese respaldo, sin embargo, no despeja las dudas que rodean a la propuesta. La figura de «miembro asociado» no aparece en ningún tratado de la UE, lo que genera incertidumbre sobre su alcance real. Algunos expertos advierten de que podría requerir una reforma de los tratados —un proceso que llevaría años—, mientras otros apuntan a que el resultado final se parecerá más a un marco de cooperación bilateral reforzada que a una integración formal.

El trasfondo resulta, además, algo incómodo para Francia. Las relaciones actuales entre la UE y Canadá se articulan en torno al Acuerdo Económico y Comercial Global, firmado en 2016, que eliminó el 98% de las barreras arancelarias entre ambas partes. Francia es uno de los socios comunitarios que todavía no ha ratificado ese pacto, un detalle que Macron esquivó con habilidad retórica este domingo.

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