El presidente francés Emmanuel Macron avanzó este jueves en su estrategia de preparación nacional frente al deterioro del entorno de seguridad en Europa y anunció el restablecimiento de un servicio militar voluntario a partir del verano de 2026. La iniciativa busca reforzar la capacidad de movilización del país en un contexto marcado por el recrudecimiento de la amenaza rusa y por la creciente percepción de que Europa debe reconstruir su arquitectura defensiva con nuevas herramientas humanas y materiales.
Macron presentó el plan en la base militar de Varces-Allières-et-Risset, donde afirmó que Francia “no puede permitirse ni el miedo ni la falta de preparación”. Su objetivo es formar un contingente inicial de 10.000 jóvenes —hombres y mujeres— que pasará a 50.000 en 2035, con una duración de 10 meses y una remuneración aproximada de entre 900 y 1.000 euros mensuales. Aunque la cifra se encuentra por debajo del salario mínimo, el Elíseo defiende que la experiencia ofrece formación, créditos universitarios y la posibilidad de integrarse después en la reserva operativa.
Escenario geopolítico
El proyecto supone un giro significativo respecto a la eliminación del servicio militar que Jacques Chirac impulsó en 1996. Macron recuerda que ese cambio respondió al clima de post-Guerra Fría, mientras que la realidad actual exige revisar la estructura defensiva del país. Para el mandatario, existe una “generación lista para comprometerse” y un escenario geopolítico que obliga a las democracias europeas a consolidar su resiliencia militar.
La medida cuenta con una amplia aceptación social —según un sondeo citado por Le Parisien, el 88% de los franceses respalda el retorno del servicio— aunque el apoyo disminuye cuando se plantea su carácter obligatorio. Al mismo tiempo, provoca críticas en parte de la izquierda, donde figuras como Mathilde Panot denuncian que el programa ofrece una compensación económica insuficiente y se inclina demasiado hacia un enfoque estrictamente militar.
El anuncio de Macron se enmarca en un clima continental de creciente preocupación por la política de seguridad. El presidente francés insiste en que Rusia mantiene un comportamiento que Europa no debe ignorar, aunque Vladímir Putin haya calificado de “ridícula” la idea de un ataque ruso al continente. Varios Estados europeos avanzan en direcciones similares: Alemania ultima un modelo que obligará a los jóvenes a responder sobre su disponibilidad para servir; Bélgica y Suecia han reactivado estructuras de reserva; y los países bálticos han reforzado los programas que nunca abandonaron.
Este movimiento francés se suma a un debate más amplio sobre el futuro de la defensa europea y sobre la necesidad de sistemas de reclutamiento que permitan responder a escenarios de conflicto convencional. Con su anuncio, Macron intenta consolidar un modelo híbrido que conecte a la juventud con la defensa nacional y, al mismo tiempo, incremente la capacidad de respuesta de Francia ante un horizonte estratégico más inestable.






