La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, durante una operación del Ejército mexicano con apoyo de Estados Unidos, ha provocado una de las mayores sacudidas de seguridad de los últimos años en México. La reacción inmediata del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) dejó al menos 57 muertos, decenas de heridos y un país paralizado en amplias zonas. En el centro del episodio aparecen dos ejes clave que marcarán el debate en los próximos meses: El Mencho y violencia del narcotráfico, conceptos que ya dominan el primer balance político y geopolítico de la operación.
Las autoridades mexicanas confirmaron que el narcotraficante, de 59 años, resultó herido durante el operativo en Tapalpa (Jalisco) y falleció poco después durante su traslado aéreo a Ciudad de México. Su muerte cerró la trayectoria del último gran capo de una generación histórica del narcotráfico mexicano.
Un operativo militar con impacto inmediato
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, calificó la operación como “un ataque muy violento”. Según su balance, 25 miembros de la Guardia Nacional murieron en Jalisco, junto a un funcionario de la Fiscalía estatal y un policía. En los enfrentamientos también murieron 30 presuntos integrantes de bandas criminales, mientras las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 70 personas en siete estados.
Los grupos criminales respondieron con una ola coordinada de bloqueos y ataques. Vehículos y autobuses ardieron en carreteras clave, especialmente en Guadalajara, ciudad que quedó prácticamente paralizada tras un llamamiento oficial a la población para que se pusiera a salvo. Al menos ocho estados suspendieron las clases presenciales y el poder judicial autorizó el cierre de tribunales cuando resultara necesario.
El factor estadounidense y la presión estratégica
Washington confirmó su implicación indirecta. La portavoz de la Casa Blanca señaló que Estados Unidos aportó apoyo de inteligencia durante el operativo. Para el presidente Donald Trump, la lucha contra el narcotráfico ocupa un lugar central de su agenda. Trump ha insistido en varias ocasiones en desplegar fuerzas estadounidenses en territorio mexicano, una opción que la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado.
Sheinbaum llamó a la calma y aseguró que existe coordinación con los gobiernos estatales. Defendió que, pese a los bloqueos, gran parte del país mantiene la actividad con normalidad. Sin embargo, la magnitud de la reacción criminal cuestiona la capacidad del Estado para evitar vacíos de poder tras golpes de alto impacto.






