Estados Unidos y Rusia acordaron restablecer el diálogo militar al más alto nivel en un momento especialmente sensible: el mismo día en que expiró New START, el último tratado bilateral que limitaba las armas nucleares estratégicas desplegadas. El Pentágono situó el reinicio de contactos en el marco de reuniones celebradas en Emiratos Árabes Unidos, donde Washington ha impulsado conversaciones entre delegaciones rusas y ucranianas con mediación estadounidense.
Según el comunicado estadounidense, el general Alexus Grynkewich, comandante del Mando Europeo de Estados Unidos, se reunió en Emiratos con altos mandos rusos y ucranianos, y ese formato abrió la puerta a retomar una línea de comunicación militar interrumpida desde el otoño de 2021, meses antes de la invasión rusa de Ucrania. En términos estratégicos, el valor del canal no reside en “acercar posiciones” de inmediato, sino en reducir errores de cálculo y acotar riesgos de escalada en un escenario donde ambos países concentran la mayor parte del arsenal nuclear global.
Fin de New START
El movimiento coincide con el fin de New START, firmado en 2010 y renovado después, que fijaba un máximo de 1.550 ojivas nucleares desplegadas por cada parte en misiles y bombarderos. Ese límite ofrecía una referencia verificable para la estabilidad estratégica; sin él, el sistema entra en una zona más opaca, con más incentivos para la desconfianza y la planificación basada en supuestos.
En paralelo, el medio digital Axios informó de negociaciones en Abu Dabi para que ambas partes sigan respetando los parámetros de New START durante al menos seis meses, a la espera de una aprobación política al más alto nivel. Axios atribuye el liderazgo del lado estadounidense a Steve Witkoff, enviado de confianza de Donald Trump para Oriente Próximo y Rusia, y a Jared Kushner, yerno del presidente. A falta de confirmación pública completa, esa vía sugiere que Washington busca una “puerta de emergencia” que evite un vacío total mientras redefine su marco de control de armamento.
Desde Moscú, el portavoz Dmitri Peskov afirmó que Rusia mantiene disposición a negociar si Estados Unidos responde a su propuesta para prorrogar el acuerdo. Trump, por su parte, quiere un formato que incorpore también a China, que ha aumentado su peso nuclear en la última década. El secretario de Estado Marco Rubio insistió en esa línea y defendió que el control de armamento del siglo XXI no puede ignorar a Pekín. China, hasta ahora, no ha mostrado interés en entrar en un tratado de este tipo.






