Invasión rusa de Ucrania

Zaporiyia, ante el peligro de un desastre medioambiental

Una inspección de la OIEA viaja a la central nuclear de Zaporiyia para comprobar el estado de la central y del personal mientras se suceden combates cercanos a la instalación atómica

Dos estaciones en Enerhodar, a unos 50 km de Zaporiyia en Ucrania, vistas desde el otro lado del embalse de Kajovka en el río Dniéper. Foto: ©Ralf1969/Wikimedia/CC BY-SA 3.0.

La planta nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, fue tomada por las tropas rusas el mes pasado de marzo. El director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi declaró entonces que la situación militar podrían ponerla «completamente fuera de control». Rusia y Ucrania se acusan mutuamente de forzar los combates cercanos a la central nuclear. El miedo a un nuevo desastre medioambiental ha puesto un equipo de la OIEA rumbo a la instalación atómica para comprobar su estado.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, ya calificó de «suicida» los ataques del último mes cerca de los reactores. Por su parte, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Mariano Grossi, exigió a ambas partes «ejercer la máxima moderación» para evitar un nuevo capítulo catastrófico atómico en Europa. 

Los antecedentes de Chernóbil y Fukushima

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, mantiene su presión y sigue pidiendo a Occidente nuevas sanciones con las que hacer presión a Rusia. «El mundo no debe olvidar lo de Chernóbil y recordar que la central nuclear de Zaporiyia es la mayor de Europa», afirmó Zelenski.

La instalación nuclear cuenta con seis reactores para generar la mitad de la energía eléctrica que se consume en Ucrania. El peligro de un desastre medioambiental equivalente a Chernóbil sigue presente. La explosión del reactor soviético es el peor accidente nuclear de la historia junto con el de Fukushima en 2011.

«Sólo un bombardeo aéreo selectivo podría romper los muros de los reactores».

Numerosos expertos no creen que un desastre de las características de Chernóbil y Fukushima pueda volver a producirse. Tal y como recoge El Confidencial, Leon Cizelj, presidente de la Sociedad Nuclear Europea, asegura que los reactores están protegidos por hasta 10 metros de hormigón y que sólo un bombardeo aéreo selectivo podría romper los muros de los reactores.

El problema lo tienen los residuos. Las edificaciones que se encargan de albergar los residuos radiactivos no tienen el mismo nivel de protección que los reactores. Sin embargo, el efecto de la radiación en caso de un ataque que destruyese las construcciones sólo podría alcanzar una distancia de entre 10 y 20 kilómetros, según Cizelj.

El impacto fatal sobre la central nuclear de Zaporiyia puede tener un impacto muy alto fuera de las fronteras ucranianas. Rafael Mariano Grossi ha sido especialmente incisivo en las últimas semanas, llegando a calificar como «completamente fuera de control» la situación. «Hay un catálogo de cosas que nunca deberían ocurrir en ninguna instalación nuclear», señaló.

La OIEA ya ha confirmado que habrá una inspección en Zaporiyia. El propio Grossi informó en su cuenta de Twitter que hay un equipo del organismo de camino a la planta nuclear. Tanto Rusia, como Ucrania se han comprometido a colaborar con las labores que lleve a cabo el equipo de Grossi en la instlación.

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