Unión Europea

Von der Leyen pone nombre a la crisis de Ceuta: Marruecos no puede usar la migración irregular como herramienta de presión

Von der Leyen señala implícitamente a Marruecos por la crisis migratoria en Ceuta mientras el Gobierno de Sánchez sigue evitando cualquier reproche al país vecino

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dado un paso que el Gobierno español lleva días rehuyendo: señalar implícitamente a Marruecos como responsable de instrumentalizar la llegada masiva de entre 50.000 y 60.000 personas a Ceuta. «No se puede aceptar ningún intento de utilizar la migración irregular como medio para ejercer presión sobre un Estado miembro», escribe en la carta que ha remitido este lunes al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en respuesta a la que él le envió el sábado.

El contraste con la postura de La Moncloa resulta llamativo. Desde el Ejecutivo español se han evitado cualquier atisbo de reproche al país vecino, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha vuelto a destacar este mismo lunes que Marruecos colaboró «desde el primer momento». El Gobierno sigue atribuyendo la «avalancha» a las mafias, que habrían hecho una «lectura interesada» de la sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe las devoluciones en caliente cuando alguien llega a nado a Ceuta o Melilla sin traspasar barreras físicas.

Apoyo financiero a Rabat y reunión de ministros de Interior

Von der Leyen no se limita a la crítica implícita. En la misma carta propone mejorar «el apoyo técnico y financiero» de la Unión Europea a Rabat y reforzar «los sistemas de alerta temprana para la gestión de fronteras», subrayando que Marruecos es «un importante socio estratégico» en la lucha contra el tráfico de personas. La presidenta también reconoce que tanto las autoridades españolas como las marroquíes «han actuado de manera eficiente y eficaz» para impedir desplazamientos irregulares hacia el resto de Europa, una valoración que Moncloa ha destacado con rapidez.

La carta no menciona la misiva que, también el sábado, le remitieron 22 de los 27 estados miembros —liderados por Italia y Dinamarca— cuestionando la política migratoria española y reclamando que Bruselas tome el mando. Von der Leyen apunta en cambio a la reunión del Consejo de Justicia y Asuntos de Interior de este martes, solicitada tanto por España como por los socios críticos, como «un primer paso» para acordar una hoja de ruta colectiva en torno a cinco ejes: cooperación con países de origen, refuerzo de fronteras exteriores, alerta temprana, desmantelamiento de redes de tráfico y retornos.

Fronteras en puntos críticos

«Este incidente deja claro que debemos hacer más para reforzar nuestras fronteras en los puntos críticos, tanto mediante una vigilancia permanente como con el uso de barreras físicas cuando sea necesario», advierte la presidenta. También celebra las «medidas adicionales de disuasión» adoptadas por el Gobierno español, en alusión a la barrera neumática instalada el sábado en la costa de Ceuta, casi dos años después de que un juzgado contencioso-administrativo de la ciudad autónoma determinara que no era posible aplicar devoluciones en caliente a quienes llegaban a nado.

Fuentes de Moncloa subrayan que Von der Leyen haya reconocido la «gestión eficaz» del Ejecutivo y que haya puesto en valor que las entradas irregulares en la UE han caído un 55% en los dos últimos años y un 37% en lo que va de 2026, datos que el Gobierno atribuye a su política migratoria y, de forma muy particular, a la sintonía mantenida con Rabat. Una sintonía que ahora Bruselas, con más claridad que Madrid, empieza a poner en entredicho.

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