Manhattan, bastión liberal y una de las plazas donde menos aprecio se le tiene a Donald Trump pese a ser su ciudad, amaneció el miércoles con una felicidad elocuente. "El cielo está muy azul", celebraban en la terraza de una cafetería al oeste de la calle 82. Los demócratas han arrasado en las midterms del 3 de noviembre y controlan las dos cámaras con un margen muy superior al previsto. La paliza es tan grande que le cierra al presidente su salida habitual, la del fraude, y abre una guerra interna en el Partido Republicano en la que ya ha tomado posición JD Vance.
Trump no habló de urnas manipuladas. Sorprendió con otra estrategia: felicitó a sus rivales y descargó la culpa sobre los suyos. "Felicidades a los demócratas. Han hecho un buen trabajo. Llevan once años buscando este momento y, por fin, lo han conseguido", declaró. También arremetió contra Fox News, pieza esencial en la construcción de su mito, por dar demasiado espacio a la oposición.
"Yo no estaba en la papeleta"
El giro resulta llamativo. Trump pidió a los votantes en más de 75 actos de campaña que votaran "como si yo también estuviera en la papeleta". Ahora sostiene lo contrario, que él no concurría y que ese es el motivo del descalabro. "Yo no me presentaba a las elecciones y, si lo hubiera hecho, ¡habríamos ganado por goleada!", escribió en Truth Social. A Politico le aseguró que "lo habríamos ganado todo con muchísima facilidad". Cuando le recordaron su petición de campaña, replicó: "No estaban de acuerdo y, en la mayoría de los casos, no les gustaban los candidatos".
La dirección republicana le devuelve el golpe. Atribuye la pérdida de ambas cámaras, el peor resultado del partido en unas midterms en décadas, a decisiones del propio presidente: los aranceles y una guerra impopular contra Irán que disparó los precios, la gran preocupación de los estadounidenses. Cuestiona además su olfato político por respaldar a candidatos débiles en estados como Texas y Carolina del Sur, donde los demócratas lograron victorias históricas.
El presidente, mientras tanto, parece instalado en otra realidad. En la Casa Blanca dedicó varios minutos a hablar de su salón de baile y a firmar una viga. Preguntado por si la guerra con Irán merecía perder el Senado, respondió que sí y que la volvería a emprender. Sobre los demócratas, avisó de que será "el señor Veto".
Vance rompe el silencio y marca distancia
Más relevante resulta la reacción del vicepresidente. En un mensaje de más de 600 palabras en X, Vance fue directo: "La razón por la que perdimos es la guerra. El propio presidente lo dijo anoche". Retó a quienes defienden que mereció la pena: "Si queréis argumentar que perder el Senado durante los próximos seis años mereció la pena, hacedlo". Y admitió el núcleo del problema: "Mucha gente que votó a Trump/Vance en 2024 votó a los demócratas en 2026".
Vance reconoció que el mensaje económico no fue "lo bastante afilado", pero descartó que la clave estuviera ahí o en la movilización. Citó a un encuestador según el cual los votantes piden acabar con la guerra, atajar el coste de la vida, poner a Estados Unidos primero y cambiar la relación con Israel. Él mismo lideró en primavera las negociaciones con Irán y pactó un alto el fuego que pronto se deshizo.
Trump, preguntado por el análisis, lo dio por "en gran medida cierto, porque subió un poco la gasolina a corto plazo". Donald Trump Jr. compartió el texto con tres emojis de "100". Quedan, pues, dos lecturas de la misma derrota y un favorito para 2028 que ya ha empezado a separar su camino del de la Casa Blanca. Con un presidente convertido en "pato cojo", la carrera por la sucesión republicana arranca antes de lo previsto.






