Benjamin Netanyahu ha ordenado iniciar negociaciones directas con el Líbano «lo antes posible» para alcanzar un acuerdo de paz que incluya el desarme de Hizbolá. El anuncio llega un día después de la oleada de bombardeos al sur de Beirut que causó más de 300 muertos y cerca de mil heridos, y que desató una ola de críticas internacionales hacia el primer ministro israelí.
Según varios medios israelíes, el embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, encabezará la delegación israelí en las conversaciones, aunque por el momento no existe confirmación oficial al respecto. Por el lado libanés, la representación correrá a cargo de su embajadora en Washington, Nada Hamadeh-Moawad. El portal Axios situó el Departamento de Estado como escenario de dichas conversaciones, previstas para la semana próxima.
Trump presiona a Netanyahu desde Washington
La iniciativa diplomática no surge en el vacío. La NBC reveló, citando una fuente de la Administración estadounidense, que Donald Trump llamó el miércoles por la noche a Netanyahu para pedirle contención en Líbano. Una llamada que, según el comunicado del propio primer ministro israelí, coincidió con el mismo día en que ordenó iniciar los contactos, aunque el Ejército israelí emitió nuevos avisos de evacuación al sur de Beirut al día siguiente.
Una tregua al límite
Las ofensivas de las últimas 48 horas tensaron hasta el límite la tregua que Washington y Tel Aviv anunciaron de madrugada. El Ejército israelí celebró «la mayor oleada de ataques» sobre su vecino del norte desde el inicio del conflicto con Irán. Teherán respondió denunciando una «violación del acuerdo de alto el fuego» y cerró el estrecho de Ormuz.
Frente a la postura de Washington y Tel Aviv, que defienden que el Líbano queda fuera del marco de la tregua con Irán, la comunidad internacional respondió con dureza. Egipto, Irak, Alemania, Francia, Reino Unido, España y la ONU condenaron sin rodeos la ofensiva de Netanyahu y alertaron sobre las consecuencias que puede tener sobre una paz todavía muy frágil. El tablero diplomático sigue abierto, pero los márgenes se estrechan.






