La muerte de Ali Jamenei tras un ataque contra Irán coordinado por Donald Trump y respaldado por Benjamín Netanyahu ha provocado una sacudida política de primer orden en Oriente Próximo. El líder supremo iraní, que dirigía el sistema político del país desde 1989, murió después de que varios misiles impactaran contra el complejo de liderazgo donde se encontraba reunido con parte de su círculo de seguridad en Teherán.
La operación culmina meses de vigilancia de inteligencia. La Central Intelligence Agency monitorizó durante semanas los movimientos de Jamenei, sus desplazamientos y sus reuniones privadas. Ese seguimiento permitió detectar un cambio de última hora en la agenda del líder iraní: una reunión con altos cargos del régimen adelantada a primera hora de la mañana del sábado.
Cuando los servicios de inteligencia confirmaron su presencia en el complejo, Washington y Jerusalén aceleraron la ofensiva para aprovechar la concentración de dirigentes iraníes. La decisión situó el ataque contra Irán en un momento estratégico que multiplicaba su impacto político y militar.
Inteligencia coordinada y golpe directo al núcleo del régimen
El ataque comenzó poco después de la medianoche en Washington, apenas dos días después del fracaso de unas negociaciones diplomáticas en Ginebra mediadas por Omán. A primera hora despegaron cazas equipados con munición de precisión y largo alcance.
Los misiles alcanzaron el complejo alrededor de las 9:40 de la mañana en Teherán. El impacto destruyó por completo el recinto donde se celebraba la reunión de la cúpula iraní.
Imágenes satelitales confirmaron posteriormente la devastación del complejo. La televisión estatal iraní anunció la muerte de Jamenei durante la madrugada del domingo, acompañando el comunicado con un crespón negro y material de archivo del líder religioso.
El ataque también acabó con la vida de varias figuras clave del aparato político y militar iraní. Entre los fallecidos figuran el asesor estratégico Ali Shamkhani y el general Mohammad Pakpour, jefe de las fuerzas terrestres de la Guardia Revolucionaria. Medios iraníes informaron además de la muerte de familiares directos del líder supremo que se encontraban en el recinto.






