El Palacio de Miraflores ejecuta la estrategia para garantizar su perdurabilidad tras la captura de Maduro para llevarlo ante la justicia estadounidense. La administración de Delcy Rodríguez ha optado por la distensión táctica. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, oficializó este jueves la liberación unilateral de un grupo significativo de presos políticos, un movimiento calculado para reconstruir puentes con Europa sin ceder cuotas reales de poder.
Esta decisión, que incluye la excarcelación de cinco ciudadanos españoles —entre ellos un marinero canario y dos turistas vascos—, valida la vigencia de la diplomacia soterrada. El expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva aparecen como los artífices intelectuales de este giro, logrando concesiones que la diplomacia de micrófono no había conseguido.
Entre los liberados destacan figuras de peso como Enrique Márquez y Juan Pablo Guanipa, detenidos arbitrariamente tras las elecciones de 2024. El ministro español José Manuel Albares ha calificado el gesto de «paso positivo», señalizando que Madrid recoge el guante de la distensión. Caracas busca así una «reconciliación nacional» que, en términos de realpolitik, se traduce en una necesidad urgente de legitimidad y alivio de sanciones para evitar un escenario de colapso similar al que hoy protagoniza Irán.
Maniobra internacional
En clave de política doméstica, la medida permite al oficialismo venezolano gestionar la presión sobre el sistema penitenciario y responder a las críticas sobre derechos humanos. Entre los liberados figuran pesos pesados de la oposición como Enrique Márquez y Juan Pablo Guanipa, detenidos tras las controvertidas elecciones presidenciales de julio de 2024.
Márquez, ingeniero eléctrico y exvicepresidente del Consejo Nacional Electoral, representa a un sector de la disidencia que intentó la vía institucional como candidato presidencial. Por su parte, Juan Pablo Guanipa, con una trayectoria ligada a Primero Justicia y a la vicepresidencia del Parlamento en la legislatura anterior, simboliza la resistencia política desde el estado Zulia. Sus liberaciones, tras más de un año de reclusión arbitraria, reconfiguran el liderazgo opositor activo en el país.
No obstante, las organizaciones de monitoreo mantienen la cautela. El Foro Penal y Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) recuerdan que, pese a estas liberaciones, las cifras de detenidos por motivos políticos siguen oscilando entre los 900 y los 1.000, muchos de ellos en condiciones de salud precarias que requieren atención inmediata.






