Unión Europea

La cohesión europea de los ferrocarriles

Las líneas ferroviarias de alta velocidad permiten a las capitales y grandes ciudades de Europa un transporte asequible y sostenible para el gran público europeo

La cohesión europea del ferrocarril en Polonia
Estación de Katowice en Polonia. Foto: © Hans Permana / Flickr / Creative Commons.

Además de conectar ciudades y transportar mercancías, los ferrocarriles unen países. Hoy en día, pese a seguir existiendo diferentes anchos de vías, relegados a su uso regional, la unificación del ancho de vía en un estándar internacional permite la cohesión internacional en Europa.

Con la introducción del Pase Interrail en 1972, una iniciativa para el transporte ferroviario entre los jóvenes, el uso del tren europeo no ha hecho más que crecer. Unido al contexto de cambio climático, junto a las directivas europeas de un transporte más sostenible, el sector ferroviario figura entre las principales opciones europeas para la conexión entre países europeos.

El uso del ferrocarril permite que la Unión Europea sea mucho más que un vínculo político. El transporte por tren hace que los viajes internacionales sean una realidad asequible y cercana para el gran público europeo.

La red europea de alta velocidad mide unos 9.500 kilómetros

Con la introducción de las líneas de alta velocidad, la conexión entre los países europeos ha acelerado el crecimiento económico gracias al impulso del turismo por vía terrestre. Si solo consideramos las líneas aptas para alcanzar los 300 km/h, la red europea de alta velocidad mide unos 9.500 kilómetros, aún por detrás de los 35.000 kilómetros de la red de alta velocidad china.

Tal y como indica Alberto Barbieri en La Vanguardia, las interconexiones entre las capitales y las grandes ciudades de diferentes países europeos crecen gracias a los trenes multitensión, capaces de viajar utilizando los diferentes sistemas de líneas electrificadas. Este uso se da principalmente en el norte de Europa, con muchas conexiones entre Alemania, Dinamarca, Noruega y Suecia

Sin embargo, Barbieri también señala los trenes Eurostar, que conectan Londres con París, Bruselas y Amsterdam, aprovechando el túnel bajo el canal de la Mancha, o gracias a la colaboración Renfe-SNCF para unir Barcelona y París en apenas seis horas y media.

Peculiaridades europeas

No obstante, pese a que la unificación del ancho de vía europeo en las líneas de alta velocidad es una realidad, Europa no es ajena a distintas peculiaridades en algunos países. Por ejemplo, en España se trabaja con distintos anchos de vía que, pese a la creencia de que se impulsaron para evitar invasiones, responden a la realidad geológica española.

El conocido como ancho ibérico, utilizado en España y Portugal, permitía a las locomotoras tener mayores dimensiones y velocidades más rápidas sin aumentar la producción de vapor.

En algunos países como antiguos satélites de la URSS, Rusia y Finlandia, el ancho de vía era más ancho para poder facilitar el transporte de mercancías pesadas, pese a la creencia que aún persiste de achacarlo a razones militares.

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