En un momento marcado por la incertidumbre sobre el compromiso militar de Estados Unidos con Europa, Alemania ha tomado la iniciativa para reforzar tanto su apoyo a Ucrania como su cooperación bilateral con Washington. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, se ha reunido este lunes en la capital estadounidense con su homólogo Pete Hegseth, en un gesto que busca consolidar la cooperación estratégica entre ambos países, incluso ante un eventual repliegue de tropas estadounidenses del continente.
Alemania será el primer país en adquirir misiles Patriot al Gobierno de Donald Trump para enviarlos a Ucrania, en un acuerdo valorado en unos 2.000 millones de euros. Esta operación responde a las limitaciones actuales de la Bundeswehr para ceder más sistemas propios sin comprometer su propia defensa nacional. La compra directa a Estados Unidos permitirá acelerar las entregas y mantener operativa la defensa antiaérea ucraniana, que sigue bajo presión constante.
Pistorius ha subrayado la urgencia de este apoyo y ha insistido en la necesidad de que todos los aliados europeos de la OTAN aumenten sus aportaciones. Aunque sin mencionar directamente a España, ha vuelto a poner sobre la mesa las discrepancias entre países miembros respecto al gasto en defensa.
Más armamento
En paralelo, Berlín ha manifestado su interés en adquirir los sistemas de misiles de largo alcance Typhon, aún en proceso de evaluación por parte de EE. UU. La adquisición permitiría a Alemania disponer de capacidades disuasorias a medio plazo, mientras se desarrollan los equivalentes europeos, cuyo despliegue no se espera antes de siete años.
La visita también ha servido para abordar la posibilidad de que EE. UU. reduzca su presencia militar en Europa, con Ucrania a la cabeza. El Pentágono analiza actualmente esa opción, y Berlín ya prepara una estrategia de adaptación en coordinación con otros socios de la OTAN. Alemania alberga actualmente unos 38.000 soldados estadounidenses, y el Ejecutivo de Olaf Scholz busca garantizar que una eventual retirada no erosione las capacidades de defensa comunes.
A pesar de las tensiones previas —como las declaraciones recientes de Hegseth, que calificaron a los aliados europeos de “parásitos”—, el encuentro ha evidenciado un cambio de tono. El secretario de Defensa estadounidense ha elogiado la evolución del compromiso alemán y la solidez de la relación bilateral. Pistorius, sin mostrarse ingenuo ante la volatilidad del escenario político estadounidense, ha apostado por mantener el diálogo abierto y constante.






