El PSOE ha movido ficha en el tablero electoral con una jugada calculada al milímetro. Pedro Sánchez y las fuerzas del Frente Amplio registraron a las puertas de la medianoche del viernes 16 de octubre una coalición bajo el nombre de Senado de Progreso, con una única papeleta para las elecciones del 29 de noviembre. El anuncio se demoró hasta las 23.46 para dejar sin margen de reacción al PP y a Vox, según relata El País. La respuesta de la derecha ya está en marcha: Santiago Abascal estudia retirarse en algunas provincias y pedir el voto para los populares.
La coalición reúne al PSOE, Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid, Compromís, Chunta Aragonesista, Batzarre, Més y Ceuta Ya. Podemos queda fuera, igual que los Comunes. El pacto cubre entre 43 y 47 circunscripciones, según la fuente, con excepciones en Cataluña, Canarias, Extremadura, Álava y Sevilla. En 37 provincias el PSOE coloca al primero y al tercero de la lista y cede el segundo a sus socios. Lo negociaron Rebeca Torró y Enrique Santiago en apenas una semana y bajo un secretismo casi total.
Las matemáticas que explican el movimiento
El motivo es el sistema electoral del Senado. Cada provincia elige cuatro senadores, la lista más votada se lleva tres y la segunda solo uno. Ese diseño premia con dureza al primero: en 2023, el PP obtuvo el 34,7 % de los votos y el 57,7 % de los senadores, mientras el PSOE, con el 32,5 %, se quedó en el 35 %. Los populares lograron así la mayoría absoluta, de 134 escaños, y la han usado durante toda la legislatura para bloquear iniciativas del Gobierno.
Una papeleta conjunta busca que la izquierda deje de repartirse el voto y pueda ganar provincias clave. La plataforma Senadoras y Senadores por la Democracia calcula que la coalición podría llegar a 112 senadores y que el PP caería a 84. El investigador del CSIC José Fernández Cordón va más lejos: la izquierda podría pasar de 81 a 134 senadores de elección directa si se impone en 30 provincias decisivas. Es una hipótesis optimista, pero explica la prisa.
Vox y PP, obligados a improvisar
El plazo para registrar coaliciones expiró el 16 de octubre, de modo que PP y Vox no pueden replicar el movimiento. Alberto Núñez Feijóo habló de "coalición de desesperados", pero el golpe de mano descoloca a la derecha. Vox baraja no presentar lista propia donde tenga pocas opciones y pedir expresamente el voto al PP, o bien integrar a algunos candidatos en las listas populares. Murcia, Almería y Ceuta podrían mantener candidatura propia; Valencia, Sevilla, Cádiz o Zaragoza figuran entre las provincias donde la fórmula integrada cobra más sentido.
El Comité Ejecutivo Nacional de Vox decidirá el lunes 19 si negocia con el PP, con el plazo de candidaturas abierto del 21 al 26 de octubre. Abascal lanzó un mensaje de "tranquilidad, responsabilidad y compromiso" y prometió "altura de miras" para que España "no dependa ni de Sánchez ni de ninguno de sus secuaces". Mientras tanto, ambos partidos mantienen un pacto de no agresión tácito: según El Mundo, "el enemigo es Sánchez". La izquierda ha logrado unirse en una semana. A la derecha le queda por demostrar que puede hacerlo sin coalición formal y con las listas abiertas como único margen de juego.






