Pedro Sánchez ha decidido adelantar las elecciones generales al 29 de noviembre y poner fin a una legislatura que el viernes quedó prácticamente sin mayoría parlamentaria. La derrota de los decretos de vivienda en el Congreso y las multitudinarias movilizaciones del sábado han terminado de dibujar un escenario que el presidente ya no ha podido sostener. Tras un fin de semana de reflexión, llamadas y reuniones, Sánchez comunicó ayer al Rey su decisión de disolver las Cortes.
El siguiente paso será una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, prevista para las 11.30 horas, en la que se aprobará formalmente la convocatoria. Contra lo habitual, no habrá rueda de prensa posterior, un detalle que dice mucho del momento que atraviesa La Moncloa.
La vivienda, convertida en eje de campaña
La vivienda pasa así, de golpe, de carpeta sectorial a gran eje de la contienda electoral. El rechazo conjunto de PP, Vox y Junts chocó de frente con la presión de la calle, y el Ejecutivo pretende rentabilizar ese golpe para transformar la cita del 29-N en un plebiscito directo sobre el mercado inmobiliario. Es una jugada arriesgada para un Gobierno que llevaba tiempo prometiendo soluciones en la materia y que ahora necesita que los votantes olviden cuánto ha tardado en llegar a este punto.
El balance que Sánchez hace de sus tres años de Gobierno tiene dos caras. Por un lado, reivindica crecimiento económico, creación de empleo y políticas sociales. Por otro, admite que la agenda sigue inconclusa: «Aún quedan muchas injusticias que corregir, muchas metas sociales que conquistar y muchos problemas que resolver».
El marco que traza el presidente no deja espacio al centro. O una «ola ultraderechista que involuciona» o una España como «baluarte de justicia social». Sánchez resume la disyuntiva en una pregunta: «Si queréis que nuestro país retroceda o continúe avanzando». Al mismo tiempo, ha cargado contra la oposición, a la que acusa de ejercer «la peor oposición que ha conocido nuestra historia democrática», y contra unas «élites económicas y sociales muy poderosas» que, según él, quieren controlar el país sin presentarse a las urnas.
Plan de choque y calendario hacia las urnas
El Gobierno no piensa abandonar la batalla por la vivienda durante la precampaña. Fuentes del Ejecutivo apuntan a que preparan un plan de choque para recuperar en un inminente Consejo de Ministros los dos decretos que decayeron el viernes. La opción sería llevarlos de nuevo al Congreso o vehicularlos a través de la Diputación Permanente una vez disueltas las Cortes. En ese órgano la aritmética cambia: el bloque favorable al primer decreto sumaría 35 votos frente a los 34 de PP, Vox y Junts.
El calendario sigue los plazos de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General. Si el real decreto se publica mañana en el BOE, las candidaturas se presentarán entre el 21 y el 26 de octubre y las listas definitivas llegarían previsiblemente el 2 de noviembre. La campaña arrancaría el viernes 13 de noviembre y durará quince días, con la jornada de reflexión el sábado 28.
La incógnita ahora es si la estrategia del plebiscito movilizará al electorado progresivo o si el desgaste de una legislatura sin mayoría acabará pesando más que cualquier apelación a la justicia social.






