El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se reunió este martes en Oslo con el enviado de Donald Trump para las negociaciones de paz, Steve Witkoff, en el momento más tenso de la relación entre Kiev y la Casa Blanca desde febrero de 2025. La cita busca abrir nuevas vías diplomáticas para frenar la invasión a gran escala lanzada por Rusia el 24 de febrero de 2022, y llega con la guerra en punto muerto y la presión de Washington sobre Ucrania en aumento.
En la rueda de prensa posterior comparecieron también el presidente finlandés, Alexander Stubb, y el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, presentes en las conversaciones. Zelenski resumió el estado del conflicto con una frase: "No estamos perdiendo la guerra, estamos perdiendo personas y tiempo".
Stubb habló de progresos discretos. Según el mandatario finlandés, en la reunión surgieron "algunos elementos de paz" que viajarán este miércoles a San Petersburgo, donde Witkoff se verá con Vladímir Putin. "A nivel sustantivo y técnico, hemos logrado muchos avances discretamente durante la última semana hacia una solución pacífica", afirmó. No constan reacciones públicas de Putin, del Kremlin ni del Gobierno ucraniano posteriores al encuentro.
Una cumbre de paz bajo los drones
La paradoja marcó la jornada. Mientras los líderes hablaban de paz en Oslo, en Kiev sonaron las alarmas antiaéreas y drones rusos dañaron un hospital y un centro médico en dos distritos de la capital. Las autoridades locales informaron de cinco heridos. Kiev denuncia que Moscú busca destruir la infraestructura del país de cara al invierno.
En ese contexto, la defensa aérea resulta vital. Horas antes de la reunión, Zelenski acusó al Pentágono de retrasar la entrega de misiles interceptores pagados por adelantado a través del programa PURL, por el que los aliados compran armamento a Washington para enviarlo a Ucrania. Los interceptores Patriot son la principal protección de las grandes ciudades frente a los misiles balísticos rusos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, dio parcialmente la razón a Kiev en una llamada telefónica con Zelenski. Admitió que uno de los lotes asignados a Ucrania podría no haberse entregado, aunque aseguró que no hay intención política detrás: "No se le está negando nada deliberadamente a Ucrania".
Trump aprieta y Zelenski recupera apoyo
Las explicaciones de Rubio no despejan las dudas en Kiev, donde preocupa también la interrupción reciente del intercambio de inteligencia, en particular las alertas tempranas de ataques balísticos. Zelenski confirmó días después que el flujo se había restablecido, pero muchos temen que se utilice como palanca para forzarle a negociar y, en última instancia, a capitular. Trump lo niega: "Les hemos dado mucho y ellos no nos han dado nada".
El presidente estadounidense endureció además su discurso este lunes: "Zelenski no está ayudando mucho. Pienso que él no quiere detenerlo", dijo, y sugirió que otro debería "negociar en nombre de Ucrania". Los ataques de Trump se intensificaron después de que Kiev rechazara frenar sus ofensivas contra las refinerías rusas, por su efecto en el precio de la gasolina. Kiev responde que la subida del crudo obedece a la guerra contra Irán iniciada por Washington e Israel y al cierre del Estrecho de Ormuz.
El desgaste con la Casa Blanca ha tenido un efecto inesperado en casa. Según el Instituto Internacional de Sociología de Kiev, entre el 10 y el 17 de octubre la aceptación de Zelenski subió 14 puntos hasta el 57 por ciento, frente al 39 por ciento que lo rechaza. El sondeo anterior, de los días 8 y 9, mostraba lo contrario: 52 por ciento negativo y 43 por ciento positivo. Las disputas internas y los escándalos de corrupción en su entorno habían erosionado su respaldo en los últimos meses.
El miércoles, Witkoff pondrá a prueba en San Petersburgo si esos elementos de paz sobreviven al encuentro con Putin.






