Volodímir Zelenski ordenó en la madrugada del domingo el mayor ataque con drones ejecutado por Ucrania desde el inicio de la guerra, con más de 1.600 aparatos lanzados contra territorio ruso, 450 de ellos dirigidos directamente contra Moscú. El ataque dejó al menos cuatro muertos, 21 heridos —varios de ellos menores— y provocó la cancelación o el retraso de un centenar de vuelos en los aeropuertos de la capital rusa, en la jornada de cierre de las elecciones parlamentarias de Rusia.
El gobernador de la región de Moscú, Andréi Voróbiov, confirmó las víctimas: una mujer de 44 años y sus dos hijas de tres años, fallecidas en su domicilio al ser alcanzado por un dron, y un hombre anciano en circunstancias similares. De los 21 heridos, 15 fueron hospitalizados. El distrito de Fastiv concentró los mayores daños, con 24 puntos afectados entre viviendas, naves industriales, infraestructuras de servicios públicos y vehículos.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, calificó el ataque como «sin precedentes» y aseguró que los sistemas de defensa aérea rusos lo habían repelido. «El mayor ataque con drones enemigos jamás perpetrado contra Moscú ha sido repelido», escribió en redes sociales. Según su relato, varios drones alcanzaron una refinería de petróleo de la capital y uno impactó contra un edificio residencial. El gobernador regional cifró en 249 los aparatos derribados o neutralizados en 17 distritos, mientras que la agencia TASS elevó esa cifra a 338 en las proximidades de la capital.
Zelenski reivindica los golpes a la industria petrolera
Zelenski celebró la operación en su cuenta de X y reivindicó el impacto en «una de las instalaciones clave de la industria petrolera rusa y un centro logístico del agresor», lo que, afirmó, supone «miles de millones de dólares menos para la maquinaria de guerra» del Kremlin. El presidente ucraniano enumeró los sistemas empleados: Fp-1, RZ-100, MICH.2000, Palianitisia, Vendetta, Liutyi, Bars, Flamingo y Pelican, y agradeció la coordinación entre las fuerzas de sistemas no tripulados, el servicio de seguridad, las tropas de operaciones especiales y los servicios de inteligencia exterior.
Más allá del impacto militar inmediato, Zelenski aprovechó el momento para lanzar un mensaje político: «Moscú tiene que terminar su guerra brutal y elegir la paz en lugar de crear una defensa aérea de varios anillos en menoscabo de otras regiones». También mencionó que «hay propuestas para una desescalada sobre la mesa en ámbitos como la energía o la seguridad alimentaria», aunque advirtió que «lo que falta es voluntad política».
El Comité de Instrucción ruso abrió un caso penal por ataque terrorista. Por su parte, Sobianin insistió en que el objetivo del ataque era perturbar las elecciones legislativas, que comenzaron el viernes. «El enemigo fracasó», sentenció el alcalde, en una declaración que, más allá de su carga propagandística, ilustra el creciente alcance estratégico y simbólico que está adquiriendo la campaña de drones ucraniana a medida que avanza el conflicto.






