La escalada entre Estados Unidos e Irán en el Estrecho de Ormuz alcanza este martes uno de sus momentos más tensos desde el inicio de las hostilidades. El Comando Central estadounidense (Centcom) confirma el hundimiento de cinco petroleros vinculados a Teherán en el golfo Pérsico, mientras la Guardia Revolucionaria Islámica responde con ataques a una decena de barcos en el estrecho y con misiles dirigidos contra bases estadounidenses en Jordania.
El Centcom justifica la operación como respuesta a dos ataques de la Guardia Revolucionaria contra un buque de guerra estadounidense en los días previos. Según el comunicado oficial, los cinco cargueros destruidos —el Derya, el Kaviz, el Charminar, el Horizon 1 y el Riesco— formaban parte de la red financiera del régimen iraní y de los grupos que Teherán patrocina en Oriente Próximo. Las tripulaciones recibieron instrucciones para abandonar los buques antes de los ataques, y el Centcom asegura que ningún soldado estadounidense resultó herido.
La Guardia Revolucionaria amplía el frente
Teherán no tardó en responder. La Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado dos destructores de la Marina estadounidense en el Golfo, aunque el Centcom desmintió que ninguno de los dos barcos fuera alcanzado. Según la agencia Reuters, las fuerzas iraníes atacaron también cerca de una decena de embarcaciones comerciales en el Estrecho de Ormuz, la arteria energética por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
Más allá del ámbito marítimo, las fuerzas armadas iraníes lanzaron misiles contra bases estadounidenses en Jordania. Amán confirmó el derribo de 18 de los 20 proyectiles lanzados, aunque Washington no ha confirmado oficialmente el ataque sobre sus posiciones en territorio jordano. La Guardia Revolucionaria fue más lejos: amenazó con convertir en «blanco de ataques» a los petroleros de Kuwait y Baréin, aliados de Estados Unidos, y exigió a sus tripulaciones que abandonaran de inmediato los puertos de ambos países.
Hamidreza Azizi, analista del Crisis Group, subrayó en X que se está viviendo «una escalada gradual, tanto en los intentos reiterados iraníes de atacar buques de guerra estadounidenses como en la cantidad y calidad de los misiles utilizados contra bases estadounidenses».
Presión económica como segundo frente
Mientras la tensión militar crece, la administración de Donald Trump añade otro frente: la presión económica. Este mismo martes, Washington sancionó a 36 entidades e individuos vinculados al sector de la aviación iraní en el marco de la llamada Operación Paria Económico, que busca aislar a Irán mediante sanciones y aranceles. Entre los objetivos figuran 27 aerolíneas que aún operan en el país y entidades ligadas a Mahan Air, la principal aerolínea privada iraní.
El vicepresidente J.D. Vance se resiste a llamar guerra a lo que ocurre en el Golfo. Sobre el terreno, sin embargo, los hechos dibujan un panorama cada vez más difícil de describir con otro término.






