La ofensiva militar impulsada por Donald Trump contra Irán ha ampliado su alcance geográfico más allá de Oriente Próximo y se proyecta ya hacia el océano Índico, un movimiento que confirma la dimensión global que está adquiriendo la guerra contra Irán. El hundimiento de un buque militar iraní frente a las costas de Sri Lanka marca uno de los episodios más significativos de esta expansión.
El Pentágono confirmó que un submarino estadounidense lanzó el torpedo que hundió el navío iraní IRIS Dena, en aguas internacionales cercanas a Sri Lanka. A bordo viajaban alrededor de 180 personas. Las autoridades locales desplegaron una operación de rescate tras recibir una señal de emergencia del buque, aunque los equipos solo encontraron una extensa mancha de combustible cuando llegaron al lugar.
El episodio refleja cómo la guerra iniciada por Israel y respaldada por Washington se extiende progresivamente por distintos puntos estratégicos del sistema internacional.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, presentó el ataque como una muestra del alcance militar estadounidense.
“Estamos ganando. Irán no va a poder aguantar más tiempo que nosotros”. Pet Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos.
“Estamos ganando. Irán no va a poder aguantar más tiempo que nosotros”, afirmó en una rueda de prensa.
El jefe del Estado Mayor estadounidense, el general Dan Caine, describió el hundimiento del buque como una demostración del poder global de Washington para “perseguir, encontrar y destruir” objetivos en cualquier punto del planeta.
Según el Pentágono, la campaña militar ya ha alcanzado más de 2.000 objetivos y ha destruido una veintena de barcos vinculados a Irán. Washington también prepara una segunda oleada de bombardeos con municiones de gran tonelaje dirigidas a infraestructuras militares y centros de producción armamentística dentro del territorio iraní.
Hegseth adelantó que Estados Unidos y Benjamin Netanyahu esperan controlar el espacio aéreo iraní en pocos días. “Las dos fuerzas aéreas más potentes del mundo dominarán esos cielos”, aseguró.
La guerra se extiende por varios frentes regionales
El conflicto también ha generado incidentes en otros países. Turquía interceptó un proyectil lanzado desde Irán, lo que llevó a Ankara a convocar al embajador iraní para exigir explicaciones. En paralelo, Francia colaboró con Emiratos Árabes Unidos para derribar drones iraníes dirigidos contra posiciones en el Golfo.
El riesgo de expansión regional ha obligado a varios países a adoptar medidas preventivas. Siria cerró temporalmente su frontera con Líbano ante la posibilidad de ataques israelíes contra milicias vinculadas a Hezbolá.
En el propio Líbano, más de 83.000 personas han abandonado el sur del país después de que Israel ordenara la evacuación de la población al sur del río Litani, una zona considerada bastión histórico de la milicia chií.
La intensidad de la campaña militar también ha generado preocupación internacional por el impacto sobre infraestructuras civiles en Irán. Organismos de Naciones Unidas han alertado de graves consecuencias para la población civil tras varios bombardeos en zonas urbanas.
Mientras tanto, Washington insiste en que mantiene reservas militares suficientes para sostener una campaña prolongada. Trump ha estimado que la ofensiva podría durar entre cuatro y cinco semanas, aunque no descarta que el conflicto se prolongue si la resistencia iraní continúa.
La expansión de la guerra hacia nuevas regiones confirma que la confrontación con Irán ya no se limita a Oriente Próximo. El alcance global de las operaciones estadounidenses sugiere un conflicto con implicaciones geopolíticas cada vez más amplias.






